sábado, 9 de julio de 2011

Ecuador 3: El origen del albazo Taita Salasaca

Mi abuela paterna Carmelina Sevilla se había casado en 1918 con mi abuelo Pacífico Vásconez a quien apodaban “Pasho”. El matrimonio tuvo tres hijos, mi tío Carlos nacido en 1919, Mario, mi padre, nacido en 1920 y mi tía Fanny en 1923.

Mi abuelo Pasho falleció en 1928 a los 39 años y mi abuela quedó viuda a los 30 años.  Su vida en esa condición no fue fácil. Tuvo muchas dificultades para salir adelante y para poder criar y educar a sus hijos que perdieron a su padre cuando tenían apenas nueve, ocho y cinco años de edad.

Los hermanos de mi abuela la ayudaron enormemente brindándole tanto soporte afectivo como material; sus hermanos eran mayores que ella y la querían enormemente, Alberto estaba ya casado con Rosita Febres Cordero y Fausto con Laurita Samaniego.

Fausto Sevilla Naranjo, Fanny Vásconez Sevilla, 
Mario Vásconez Sevilla, Laura Samaniego de Sevilla, 
Jaime y Mario Vásconez Suárez
Recuerdo bastante bien a las dos parejas. Ninguna de ellas tuvo hijos pero brindaron cariño y apoyo de todo tipo, a mi padre y a sus hermanos, sus sobrinos. 

A nosotros el Tío Fausto nos quería enormemente, fue muy especial con mi hermano Jaime y conmigo, así como con mis primos Vásconez Larrea: María Susana, Carlos y Pasho. 

Robert Lyman Vásconez y Fausto Sevilla
Cuando viajaba a los Estados Unidos siempre iba a visitar a mi tía Fanny y a mi abuela Carmelina -su hermana- que vivían en Los Ángeles a donde migraron luego del terremoto de Ambato. Allá mi tía se casó y tuvo cinco hijos: Frances, Robert, María, Susana y Elizabeth Lyman. 

Mi padre contaba que, cuando perdieron al suyo, el tío Fausto y Laurita les llevaron a pasar vacaciones en una propiedad llamada “El Pingue” situado en el viejo camino entre Patate y Baños. Hoy, la vía Pelileo-Baños pasa por allí. Es una zona muy fértil, casi un oasis, llena de viejos árboles de aguacate, colmados de bromelias y huaycundos; un paisaje idílico que puede visitar muchos años después. Es allí donde se ha construido ahora, un refugio para las familias desplazadas por la erupción del Tungurahua.

Papá relataba que luego de esas vacaciones, siendo ellos todavía muy chicos, el tío Fausto y su esposa, a quienes llamaban afectuosamente “ñaño” Fausto y “ñaña” Laurita,  les invitaban con frecuencia a una hacienda que el tío arrendaba en esa época, en el fértil valle del río Patate, no lejos de la población del mismo nombre.

El tío Fausto arrendaba la hacienda “Pitula” en la década de los años 30. No se exactamente por cuanto tiempo mantuvo el arriendo de esa hermosa propiedad que, originalmente se dedicaba al cultivo de caña de azúcar y, muchos años después, cuando yo la conocí -en manos de la familia Arellano-, se dedicaba al cultivo de uvas rosadas de mesa y de las famosas mandarinas de Patate, como se conoce ahora a esos cítricos de corteza muy delgada, dulce perfume y pulpa delicada.

El “ñaño” Fausto a quien los amigos llamaban el “mono Fausto”, pues en algún momento de su vida había trabajado en Guayaquil y en Manabí, tanto que le quedó la costumbre de utilizar siempre sombreros de paja toquilla, los célebres “Panama hats”, era un gran conversador, tocaba guitarra y bandolina y cantaba bastante bien. Era un gran bohemio y un amigo muy querido en todas partes.

En la época en que trabajaba en “Pitula”, tenía también un camión con el que sacaba su producción y hacía fletes a la ciudad de Ambato. Mi padre contaba que en esos años, él conoció una historia bastante singular que deseo consignar en estas líneas para que no se pierda con el paso de los años.

El tío Fausto había ido a Ambato, para comprar, vender, cobrar o -quien sabe- para ocuparse de qué tramite o negocio… el asunto es que en la tarde cayó en las redes de un grupo de amigos y el viaje terminó en jarana nocturna, con guitarreada, aguardiente y abrazos.

En esa oportunidad el intercambio de afectos y de abrazos se dio con dos personajes que no se, o no recuerdo, si eran amigos hallados esa noche o si ya eran amigos de otros serenos, cantinas e interminables diálogos alrededor de botellas ya olvidadas.

El asunto es que en esos arranques de cariño que se originan en ese tipo de circunstancias, el “mono Fausto” invitó a pasar el fin de semana en “Pitula” a sus compañeros de parranda.

Salieron pues al día siguiente -en el camión- un buen grupo de bohemios, dispuestos a curarse el chuchaqui y seguir la fiesta, a orillas del Patate.

La comitiva de ese grupo de trasnochados tenía entre sus integrantes a Alfredo Bastidas y a Benjamín Aguilera, armados de su pluma y sus guitarras.

Salieron de Ambato y tomaron el camino hacia el caserío de “Totoras”; en esa época, una sinuosa senda empedrada de una sola vía. Si por casualidad el camión se encontraba con algún otro vehículo, el tío Fausto se hacía a un lado, dejando la franja empedrada, para poder cruzarse sin peligro, pues de un lado había barrancos peligrosos y del otro, cunetas mal mantenidas y taludes sin estabilizar.

Luego de “Totoras” descendieron hacia el río Pachanlica y emprendieron un lento ascenso hacia unas áridas planicies que venían a continuación, hacia la zona llamada “Salasaca”.

Este territorio de la región interandina es una meseta de suelo arenoso rodeada de grandes montañas, nevados y volcanes. Desde allí es factible observar en días despejados los Illinizas, el Cotopaxi, el Chimborazo, el Carihuairazo y muy cerca el Tungurahua.

Esta zona se llama “Salasaca” pues en ella habita la comunidad del mismo nombre  el pueblo quichua de los “Salasacas” (kichwa y Salasaka, como se escribe actualmente). Esta meseta, de más de 1400 hectáreas, se encuentra a trece kilómetros de Ambato y a cinco de Pelileo y está atravesada por la carretera Ambato-Baños-Puyo, actualmente de dos vías, totalmente pavimentada.

Algunos historiadores consideran que el grupo étnico de los “Salasacas” es descendiente de antiguos mitimaes procedentes de Bolivia, traídos en la época del Incario. Sin embargo, otros estudios plantean un parentesco con los Puruhaes de la actual provincia de Chimborazo. El tema está todavía por dilucidarse

Al atravesar la zona “Salasaca”, el tío y sus amigos pudieron constatar algo evidente: una especie de larga peregrinación unidireccional de hombres, mujeres y chiquillos de la comunidad “Salasaca”. Muchos recorrían los numerosos chaquiñanes bordeados de cabuyas, dirigiéndose hacia la carretera; llevaban diversos productos sobre sus espaldas o arreaban pequeños burros lanudos también excesivamente cargados como lo evidenciaba su andar cansino y resignado.

Era sábado y todos iban a la Feria de Pelileo, muchos se dirigían hacia allá para vender gallinas, borregos, uno que otro torete, bueyes e incluso vacas, amarrados con cabestros de cuero crudo o con sogas elaboradas con fibra de cabuya trenzada. Otros llevaban cajones con capulíes, sacos de cebada, shigras con unos pocos huevos, ponchos, fajas y algún otro tejido.    

Los “Salasacas” son buenos artesanos y comerciantes, muchos se han especializado en el tejido de ponchos, cojines y tapices de lana cruda de oveja con diseños tradicionales, geométricos y figurativos, que ha logrado buena aceptación dentro y fuera del país. Desde hace algunos años se han dedicado a copiar con éxito comercial los diseños del holandés M.C. Escher y numerosos gringuitos caen en la trampa.

El tío Fausto fue explicando a sus invitados que la vestimenta de los “Salasacas” consiste en una especie de camisa sin mangas y pantalón blanco de liencillo, un poncho blanco que llevan dentro  y otro, negro largo y angosto, que portan al exterior; un rebozo morado en el cuello que sirve como bufanda y un pesado sombrero de lana prensada de color blanco, adornado con una cinta de color rojo o verde. Usan también una faja de lana denominada “chumbi”, la “yanga chumbi” carece de diseños y la “mananay chumbi” tiene una serie de diseños figurativos separados por motivos ornamentales.

Las mujeres suelen vestir un anaco negro y estrecho, sostenido por una faja llamada “huarmi chumbi”, sobre la espalda portan dos bayetas: una blanca y otra de color que cubre la espalda, que las sostienen con un “tupo” de bronce; las mujeres mayores también usan un sombrero blanco, de lana, semejante al de los varones. La cabeza de la persona no penetra en la copa del sombrero; éste permanece en equilibrio sobre la cabeza, su peso hace que no “se vuele” con el viento y quien lo porta debe caminar erguido y de forma pausada para no perderlo.

En el camino, el tío Fausto reconoció a un viejo “Salasaca” de apellido Masaquiza, a quien él conocía porque dos o tres veces le había contratado para sacar “carga” a la feria de Ambato. Mencionó a sus compañeros que iba a llevar a Pelileo al “Taita Salsaca”, así que disminuyó la velocidad hasta situarse junto a él y le preguntó: -¿quieres que te lleve a Pelileo “taiticu”?, el hombre sonriendo, respondió afirmativamente: -“Dios se lo pay, patrón Sevilla… ¡si, haga favor!”. Con algo de dificultad subió al cajón del camión junto con dos mujeres y varios niños que le acompañaban y el grupo pudo continuar su periplo motorizado.

Los viajeros llegaron luego al pueblo de Pelileo que años más tarde fue completamente  destruido por el terremoto de 1949. Se detuvieron para que pudiesen descender sus pasajeros y luego de los agradecimientos y despedidas, se encaminaron hacia la salida del poblado. 

Una vez que dejaron atrás el bullicio y ajetreo de la feria, comenzaron con sumo cuidado el descenso hacia Patate “frenando con máquina”, “en primera”, para no recalentar las zapatas. El tío Fausto conocía muchos casos de vehículos que habían ido a parar a las torrentosas aguas del Patate o del Pastaza porque sus conductores no tomaron precauciones en las pronunciadas bajadas de esa agreste geografía.

Al terminar el descenso, llegaron hasta la orilla misma del río, atravesaron el cauce por un endeble puente con barandas y techo de madera (que también sucumbió en el terremoto de Pelileo, años más tarde), lo cruzaron y comenzaron el ascenso hacia Patate. Antes de llegar al poblado, el camino volvía a descender hacia las haciendas de las fértiles vegas del lado oriental del río: Puñapí, La Delicia, San Francisco, La Merced, Chilipata y Pitula.

Llegaron a media mañana y pudieron constatar que la zona gozaba de un microclima muy especial, la vegetación era casi subtropical, cruzaron extensos cañaverales y luego plantaciones de mandarinas en terrenos surcados por huachos de alfalfa o de fréjol. Se veían también aguacates, duraznos y nísperos fragantes; los terrenos estaban delimitados por acequias bordeadas de carrizales y sauces centenarios. El agua corría cristalina y torrentosa desde lo alto y varias cabezas de bondadosas vacas pastaban atadas a largas cuerdas en medio de los campos.

La casa de “Pitula” era de una sola planta con cubierta de teja y paredes de tapial en las habitaciones principales y de bahareque en la cocina y otros anexos. Estaba ubicada frente a un amplio patio empedrado y se accedía a ella por una grada exterior de piedra que comunicaba ese amplio espacio de llegada, con un agradable portal provisto de barandales de madera y decorado con macetas de geranios -blancos, rojos y rosados-. 

La casa estaba rodeada por jardines que se asemejaba más bien a caóticos huertos en el que se mezclaban palmeras de coco cumbi, higueras, reina claudias, mirabeles, limas, tunas y limones en medio de una singular cacofonía de colores y aromas de diversas plantas ornamentales: cucardas rojas y rosadas, achiras, rosales, gladiolos, taxos, buganvillas y palmas fénix.

Al llegar al patio salió a recibirles una muchacha, no sé si la esposa o la hija del cuidador, quién saludo cordialmente a los recién llegados: -“Buenos días, ño Faustito, buenos días, señores”.

El tío le respondió cordialmente: -“cómo vas Rosa”, añadiendo luego –“quisiera que nos hagas un buen caldo de gallina, unos choclos y unas papitas con cáscara, porque venimos muertos del hambre... y traerás a la vaca Primavera para tener leche para el  cafecito…”

En la tarde, luego del almuerzo y una buena siesta, volvieron a templarse las guitarras…aguardiente no faltaba porque toda la zona era productora de caña… así que de nuevo se prendió la  farra.   

En medio de la algarabía de esa segunda noche de bohemia, y como secuela creativa de las vivencias de ese día, Alfredo Bastidas escribió unas estrofas y Benjamín Aguilera puso los acordes. Al caer la noche había nacido el célebre albazo “Taita Salasaca” que, naturalmente lo dedicaron a su amigo y anfitrión Fausto Sevilla.

La letra original del “Taita Salasaca” decía:

-        Taita Salasaca, que alegre caminas, (bis)
por los chaquiñanes, sin ver las espinas…(bis).
-        …yo ca, voy contento, mi patrón, (bis)
a “Pitula” pamba, llactaman…(bis)
-        que allá…”ño Faustito”, esperará; (bis)
para “hacer casar” con mi Rosa…(bis)
-        Ya patrón Sevilla, ofreció a la longa…(bis)
…un “huasipunguito” con una vaquita… (bis).

Para que se entiendan muchas de las palabras usadas en esa canción he decidido incluir este glosario:

-         Taita (tayta), significa: padre; señor; anciano 
-         Chaquiñan (chakiñan), significa. sendero, camino de herradura
-      Ca, es una sílaba enfática que se pone después del sujeto para reiterar que la acción corresponde a ese sujeto de la oración.
-         Pampa, significa: llano, planicie
-         Llacta (llakta), significa: pueblo, paraje; poblado de origen (y por extensión: país, provincia; ciudad) 
-       Llactaman (llaktaman) significa ir hacia el pueblo, el paraje; al poblado de origen
-       ño: es un contracción de “niño”, forma respetuosa que se usaba para dirigirse al dueño de la casa y a sus hijos. El femenino “ña” (“niña”) se aplicaba al ama de casa y a sus hijas.
-     Longa: es la forma que en el español se ha feminizado la palabra longo (de origen cañari) para denominar a una india joven. En el quechua (kichwa) el término es wambra para los dos géneros
-      Huasipunguito, es el diminutivo de huasipungo (voz que -tradicionalmente se ha afirmado- estaría conformado por "wasi": casa y "pungo": puerta): se denominaba así a la casa y terreno de cultivo que se daba en las haciendas a los peones para que vivan, cultiven sus alimentos y críen algunos animales a cambio de trabajo no asalariado. En los componentes de la palabra wasipungo, si bien “wasi” no admite duda (significa casa), la palabra puerta se dice "punku" en kichwa y no pungo. Varios diccionarios señalan que pungo significa "esclavo" en aymara, voz que se pronuncia "pongo" en kichwa y se escribiría "punqu"; por tanto esa significación resulta más cercana a la realidad de los trabajadores de las haciendas. En otras aproximaciones la palabra "punqu", pronunciada casi como "pongo" sería un verbo que da a entender una "prestación personal", ello tampoco resulta alejado de la realidad social que subyace en la palabra "wasipunqu".

Pero volvamos al tema de la canción...

El albazo comenzó a cantarse y a hacerse conocido en los círculos bohemios y pronto se popularizó en muchas ciudades de la sierra ecuatoriana y en el resto del país. Fue interpretado por conocidos cantantes que lo incluyeron en su repertorio y en muchas de sus grabaciones.


El célebre dúo integrado por Gonzalo Benítez y el querido “Potolo” Luis Alberto Valencia, llegaron incluso a sacar un disco con el nombre de este albazo.

En esa interpretación se cambiaron algunas palabras de la letra original del “Taita Salasaca” que fue parcialmente modificada:

-        Taita Salasaca, que alegre caminas, (bis)
por los chaquiñanes, sin ver las espinas… (bis).
-        yo ca, voy cantando, mi patrón, (bis)  (“voy cantando” en vez de “voy contento”)
a “Pitula” mamba, shangapá…(bis) (“mamba, shangapá” en vez de “pamba, llactaman”)
-        que allá…”ño Faustito”, esperará; (bis)
para “hacer casar” con mi Rosa…(bis)
-        Ya patrón Sevilla, ofreció a la longa…(bis)
un “huasipunguito” con una vaquita…(bis).

Años después ha sido cantado por los hermanos Miño Naranjo y los famosos tríos, “Los Reales” y “Los Brillantes”. 


Olga Gutiérrez, la reconocida voz femenina del trío “Los Brillantes”, confesó en un entrevista que uno de sus temas preferidos era “Taita Salasaca”.
https://www.youtube.com/watch?v=sQHXjVGqJVc&list=RDsQHXjVGqJVc

En el texto “Hacia la redefinición de la música andina”, Mario Godoy Aguirre, señala que varios “sanjuanitos” y “albazos”, considerados como los géneros musicales andinos más representativos del Ecuador, alcanzaron una proyección inesperada a nivel internacional en los años setenta del siglo pasado. El conocido grupo chileno “Inti-Illimani” popularizó a nivel mundial, varios “sanjuanitos” ecuatorianos y otros temas, como el albazo: “Taita Salasaca”.

En el álbum "Taita salasaca" y en otros, titulado “Canto de Pueblos Andinos” y "Lo mejor de los Inti-Illimani”, editados en 1973, 1975 y 1994, la letra del “Taita Salasaca” aparece también parcialmente modificada.















Donde la letra está absolutamente deformada es en las “transcripciones libres” que se pueden obtener  en Internet, referidas a la interpretación del “Taita Salasaca” por los Inti-Illimani, allí hay gruesos errores que deforman el contexto y la toponimia de la canción original, haciéndola perder sentido y contenido:

Taita Salasaca,
qué alegre caminas (“qué” en vez de “que”)
por los chaquiñanes
sin ver las espinas.
Ñoca voy contento, mi patrón, (“ñoca” en vez de “yo ca”)
ampitu la mamba yangapá (ampitu la” en vez de “a Pitula” y “mamba yangapá” en vez de “pamba, llactaman”)
que allá Fausfito esperará (“Fausfito” en vez de “ño Faustito”)
para hacer casar con mi Rosa.
 Ya patrón Sevilla
ofreció a mi longa (mi” en vez de “la")
un huasipunguito
con una casita. (casita” en vez de “vaquita)

El “tio Fausto” falleció el 28 de enero 1963 en Quito, sus restos están en la iglesia de la Paz. No conocí a Alfredo Bastidas ni a Benjamín Aguilera pero creo que este relato servirá para dar mayor sentido a la letra de este bello albazo y permitirá que no olvidemos a los protagonistas de su creación.  

42 comentarios:

  1. Que maravilla de historia y de lectura. Por ello salud!!! (y un poquito de anarquía como el tío Fausto)

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  2. http://www.youtube.com/watch?v=0MAWgWa4xHk de los Benitez y Valencia

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  3. Quiero compartir con ustedes el orgullo que siento al saber que yo soy el unico nieto sobreviviente de Benjamín Aguilera y me encantarìa estar en contacto con todos ustedes y sobretodo con la familia del autor y con el autor de este blog(Mario Vazconez) atravez de mi correo personal y màs adelante si pudieramos conocernos personalmente para comentar más a fondo sobre esta importante historia, donde son partícipes familiares nuestros.

    impaguilera@hotmail.com

    Cesar Aguilera Verdesoto, san josè Costa Rica

    Teléfono(506)8395-7068

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    1. Estimado César

      No sabe el gusto que he tenido al saber que un nieto de Benjamín Aguilera ha podido leer este relato que se refiere a la intervención de nuetros parientes en el nacimiento de ese bello albazo. Con mucho agrado aspiro a que podasmo seguir en contacot y vernso en la priemra oportunidad que se presente. Cordiales saludos

      Mario Vásconez

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    2. Como haría para conoocer la hacienda Pitula???
      mi correo koryinka@gmail.com

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  4. Hola que gusto poder recuperar esta historia, yo vivo en la casa de la Hacienda Pitula que se construyo luego del terremoto de Pelileo, mi abuelo fue Arsenio Arellano quien compro Pitula pocos años antes del terremoto

    Jose Luis Barriga Arellano
    joseluisbarriga@yahoo.com

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    1. Estimado José Luis
      Cuanto me alegra que haya podido leer este relato que cuanta no solo la historia del bello albazo "Taita Salasaca" sino también algo de la historia de nuestras familias. De niño el gusto de conocer a su abuelo y a la señora Laura Arellano, posiblemente su tía o su mamá (amiga y contemporánea de mi tía Fanny Vásconez, a quien menciono también en el relato)...
      Yo recordaba haberle respondido cuanto me puso su amable nota, pero no encuentro mi respuesta en medio de los otros comentarios. Vuelvo a escribirle ahora para dejar constancia de mi agradecimiento. Reciba un cordial saludo.

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  5. Sr. Vásconez felicitaciones muy sinceras por tan hermoso relato cargado de historia y con descripción fidedigna de nuestra hermosa geografía. Ud tuvo el poder de hacerme recorrer todos esos hermosos parajes, además de ilustrarnos con la bella historia de una de las melodías mas lindas y representativas de nuestra patria.
    Carlos Silva

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    1. Estimado Carlos

      Muchas gracias por sus generosas palabras. Me ha dado mucho gusto saber que ese pequeño recuento de historias familiares se haya podido complementar con la descripción de bellos paisajes y sobre todo con la historia de ese lindo albazo, para que llegue a personas sensibles, como usted. Ese es el objeto de este tipo de historias.

      Mario Vásconez

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  6. Hermoso relato para el origen de tan bella canción, felicitaciones y gracias.

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  7. Un saludo desde Quito-Ecuador. Soy el director de la revista musical EDO (El Diablo Ocioso)y me gustaría que me autorice la reproducción de este artículo en el N° 11 de la mencionada publicación digital.
    Un cordial saludo
    Fidel Pablo Guerrero
    Puede ud. ingresar a ecuadorconmusica.com para conocer la revista EDO.
    Mi correo es musicadelecuador@gmail.com

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  8. Con mucho gusto. La idea de estos relatos es propiciar la difusión y el debate. Más bien gracias por anticipado. Saludos cordiales.

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  9. Me encantó su estilo de escritura, Don Mario. Mi abuelo era profesor en Cebadas - Chimborazo y mi madre cuenta historias de los indígenas del sector. Es como volver a escuchar las vivencias del abuelo y de tan lindos pueblos nuestros.

    Felicitaciones! Judith Mena Pazmiño

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  10. ¡Qué interesante artículo! Felicitaciones caballero Mario Vásconez. Ahora ya sé que el patrón Sevilla ha sido el "mono" Fausto Sevilla, antiguo dueño de "Pitula".
    Tal vez faltó mencionar que una de las mejores voces que he escuchado interpretando este albazo es Mercedes Olimpia Chiliquinga. Al menos aquí en Ambato, se escuchaba su versión hasta más que la de los Miño Naranjo.
    Preciosa la anécdota! Muchos saludos para todos los participantes de este Foro! Atte. Wilson Endara P.

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  11. Muy interesante reseña de estos dos grandes artistas de nuestra música nacional. Estimado Mario Vásconez, mi hija está en este momento por realizar su tesis en el área técnica de danza en el Conservatorio de Cuenca, ella ha escogido este hermoso albazo "Taita Salasaca", y la directora de área y tesis le ha dicho que agregue la biografía de quién escribió este albazo y de la persona que compuso su música. Le agradecería mucho si usted me ayudara con este pedido. Mi dirección electrónica a la cual se puede comunicar es: gabpesantezj@gmail.com. Le anticipo mi agradecimiento. Su servidor, Gabriel Pesántez.

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  12. Don Mario Vásconez, gracias por compartir la bella y hermosa historia del paisaje y culturas únicas de los tres cantones, en unos solo. La corta historia me transportó a la década de los 20s, 30s y 40s de mi pueblo hermoso Salasaka. Conocer la vida de mis antepasados me hizo enriquecer y sentirme a la vez melancólico. Debo ser sincero a mí mismo y con Usted, tristemente, no escucho albazos que en sus letras hablan la realidad de las personas (sus relaciones) y de un pueblo. No escucho a causa de que crecí sin ninguna preferencia hacia ningún estilo de música. El titulo de la canción del albazo “Taita Salasaka” siempre me ha atraído a escuchar cuando escucho a mis alrededores (de mis vecinos), atracción por su historia de mis antepasados. Atracción que me llevado a analizar la letra pero sin poder llegar a una conclusión por no poder entender el sentido de la letra. Asumía que las letras albazo burlaban a los Salasakas. Pero leyendo ésta breve historia me doy cuenta que el albazo originalmente escrito Alfredo Bastidas y dado el tono por Benjamín Aguilera dedicado para Fausto Sevilla, me doy cuenta que los señores que lo compusieron solamente relatan la historia que vivieron en el viaje de Ambato a Patate tras una noche de bohemia. En el que su experiencia, al parecer, impactante fue ver al “tatiko Salasaka” caminando descalzo junto a su familia y amigos hacia Peliléo.
    Nuevamente, muchas gracias estimado Mario Vásconez por compartir su historia familiar, cultural y de ambiente musical sobre paisajes maravillosos. Relatos o historias como éstos hacen enriquecer la mente de las nuevas generaciones y hacen aclarar muchas dudas.
    Saludos,
    Jorge Caisabanda

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    1. Estimado Jorge
      Cuanto me alegra saber que con este pequeño relato he podido llegar a una persona sensible, amante de su tierra y de su historia. Como usted dice, el poner por escrito una serie de tradiciones y pequeñas anécdotas puede servir para enriquecer a las nuevas generaciones no solo para preservar lo que relatan nuestros mayores sino también para generar en nuestros hijos y nietos un sano orgullo y una identidad como pueblos y como culturas.
      Saludos cordiales

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  13. ESPERO QUE EL AÑO QUE VENGA pueda conocerlo personalmente y si DIOS quiere poder hacer el recorrido que hizo mi abuelo BENJAMIN AGUILERA desde Ambato hasta La hacienda

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    1. Sera un gusto!!! Mis mejores desos paara estas fiestas y para un 2014 lleno de felicidad!!

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  14. Mario, parabienes, excelente relato, buenos días le dé Dios

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  15. Mi querida amiga Margarita Benítez, hija de Gonzalo (el Benítez de “Benítez y Valencia”), tuvo la amabilidad de escribirme unas líneas en relación a esta historia. Ella me comentó que no pudo acceder a este foro, así que me permito transcribir sus palabras en este espacio.
    Querido Marito:
    Gracias por compartir esta historia fascinante y relatada de tal forma que uno siente que interviene en ella. Siempre pensé que había una historia verdadera tras esa canción, que no era inventada y pues gracias a ti la he disfrutado.
    Mi papá junto al Potolito Valencia y luego solo, siempre la cantaba, pues junto a "Avecilla" eran seguras las farras y el baile. Imagínate lo interesante que sería saber qué hay detrás de cada canción del pentagrama ecuatoriano, como de un "Ángel de Luz", o de un "Aguacate".
    Por ejemplo la historia de la "Vasija de Barro" es impresionante, por haber intervenido en ella tantos artistas y personas ilustres… me la sé de memoria porque mi padre fue uno de los compositores y le escuché contarla durante décadas.
    Así es que… taiticu tienes para largo. Gracias por traer a mi memoria aquellas épocas con tus papás cuando cosechábamos mandarinas en Tababela. Mientras tanto yo ca voy contenta mi patrón...

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  16. Simplemente maravillado y agradecido...

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  17. Mi nombre es Dennis Salazar, que cuando niño me molestaba al escuchar a mis compañeros de escuela decir "oite Salazaca", pero fue el tiempo y el amor de mi padre por la música nacional y de sobre manera por el dúo Benítez y Valencia, los factores por los cuáles aprendí a escuchar, valorar, amar y hasta interpretar nuestras hermosas canciones y una de ellas es Taita Salasaca.
    Fue por mi padre, Bolívar "El Chazo" Salazar, que en una ocasión pude sentirme el artista más grande del mundo, al cantar junto al maestro Mario Pesántez, (quién a sus 20 años pudo acompañar al dúo Benítez y Valencia), baluartes musicales como: Vaso de lagrimas, Hojas secas, Matitas de perejíl, Virapita, Amor imposible entre otras. Joyas como las mencionadas merecen ser rescatadas y conocidas desde que se gestaron hasta su musicalización. Es por tal motivo que al leer artículos como este, que relata la historia del "Taita Salasaca", surge en mi corazón un sentimiento que no puedo describir al conocer como y cuando este hermoso tema nació.
    Motivo a quienes nos identificamos con los nuestro y deseamos fervientemente que nuestra cultura no se extinga con el tiempo, a escribir en este tipo de blogs la historia de nuestra música, canción por canción, asegurando así que su eterna magia nunca desaparezca.
    Muchos saludos desde Cuenca estimado Mario Vásconez por tan acertado artículo que espero no sea el último.

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  18. me gusto la explicas ion soy de san juan argentina muy linda historia Jorge Paez

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  19. me gusto la explicas ion soy de san juan argentina muy linda historia Jorge Paez

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  20. Un gusto poder conocer la historia real del albazo taiata salasaka. Yo como nativo del pueblo de salasaka me enorgullesco de la canción y letra que han hecho en honor de mis antepasados.

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  21. Un gusto poder conocer la historia real del albazo taiata salasaka. Yo como nativo del pueblo de salasaka me enorgullesco de la canción y letra que han hecho en honor de mis antepasados.

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  22. Buenos dias señor Mario, yo escribo desde Italia, soy un gran apasionado de la musica de Los Andes y por supuesto de la maravillosa musica ecuatoriana, yo conocí la cancion a través de Inti Illimani, debido al hecho que en los años '70 del siglo veinte residían en mi pais, como exiliados politicos, mas tarde tuve la oportunidad de ampliar mis conocimientos sobre la musica, pero la historia que usted cuenta tiene un valor historico y una enorme carga emotiva, le agradezco mucho por compartirla aquí en este medio, yo conocí muy poco Ecuador hace muchos años, pero me he dado la promesa de volver y al leer su historia me da gana de ir a conocer la hacienda Pitula, y los parajes que inspiraron ese lindo tesoro musical, yo soy italiano y mi señora es boliviana, espero viajemos pronto a Ecuador, gracias por hacernos surgir emociones con anecdotas familiares personales pero tan lindas
    Angelo Palma

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  25. Buenos días Don Mario, mi nombre es Jairo Ramírez Esquivel, le escribo desde Santiago de Chile, para agradecerle de todo corazón por su generoso relato, hermosa historia de los orígenes de ésta gran canción latinoamericana, albazo como tengo a bien en aprender, que me llena de alegría y nostalgia a la vez de conectarme a las raíces de nuestros pueblos originarios en este mundo tan cambiado como está. Gran legado de estos señores enfiestados en Pitula, que han bendecido el folclore entre amistosas copas hace tantos años.
    Un abrazo fraternal a la distancia y toda mi gratitud.
    Saludos, Jairo.

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  27. una belleza de cancion, que rica musica del Ecuador!!

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  28. Una canción hermosa, y una historia muy interesante. Para mí, este albazo y también El Pilahuín, son canciones con una poética indigenista muy clara, y hay que entenderlos en relación con la literatura indigenista ecuatoriana.
    Como una opinión sobre un aspecto muy puntual, me parece que aunque la versión original es "yo ca voy contento...", la versión de Inti illimani "Ñoca voy contento..." no es nada descabellada, después de todo Ñoca en quichua significa Yo, y si bien el sufijo "ca" como bien dice el autor es una marca enfática y señala el sujeto, morfológicamente está implícita siempre en la palabra Ñoca. En todo caso, yo creo una de las cosas que hace más interesantes a la letra de este albazo es la abierta y fluida mezcla entre español andino y quichua.
    Felicitaciones al autor del artículo por la forma de contar la historia y gracias por compartir está información.

    Saludos a todos, me alegra mucho ver que hay mucha gente interesada en el tema.

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  29. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  30. HOMENAJE A MAX BERRÚ : https://araucaria-de-chile.blogspot.fr/2018/05/deces-de-max-berru.html

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  31. Scusate se scrivo in Italiano, ma non parlo bene lo Spagnolo...Quando ero ragazzina, negli anni 70, ascoltavo la musica degli Inti Illimani, molto famosi qui in Italia. Dopo tanti anni, ho ritrovato l'album "Canto de pueblos andinos" che adoravo, e ancora oggi mi commuove. La storia della canzone Taita Salasaca è meravigliosa! Grazie grazie da Padova!

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  32. Il traduttore automatico è un disastro, ma spero si sia capito il senso del mio commento! :-)

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  33. VIVA ECUADOR! VIVA CHILE! VIVA INTI!
    Saludos desde Roma, Italia.

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  34. Que linda historia, muchas gracias a mi Padre le encanta esta canción, él vive en USA, y cuando viene de vacaciones le encanta escuchar esta canción y le recuerda su vida en la parroquia de Tanicuchi en Cotopaxi.

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