viernes, 2 de diciembre de 2011

Ecuador 26: “Paseo del Arte” – Esculturas del Parque Metropolitano Guangüiltagua

Desde 1980 con la formulación del “Plan Quito” se determinó que el cerro Guangüiltagua, ubicado al nororiente de Quito, uno de los últimos reductos naturales disponible en las inmediaciones de la ciudad, constituía la opción más viable para la ubicación de uno de los parques metropolitanos del Distrito Metropolitano.

A fines de la década el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito declaró de utilidad pública el territorio localizado en la Loma de Guangüiltagua. Esa decisión permitió desarrollar un proyecto de espacio público recreacional de gran magnitud que ha beneficiado a la ciudad y a sus habitantes y  contribuyó a la conformación de un cinturón verde de protección ambiental de la ciudad.

En 1990 el Municipio, promulga la Ordenanza N° 2818 que define los límites y área del “Parque Metropolitano de Bellavista” con una superficie de 570 Hectáreas. Ese soporte legal y la inmediata apropiación de ese territorio por parte de los habitantes de Quito hicieron que ese espacio fuera incorporado como “parque” en la conciencia ciudadana.

Aún sin tener totalmente consolidada la propiedad municipal, en 1993 el Cabildo elaboró un “Plan Maestro” del “Parque Metropolitano” y en enero de 1994 entregó la administración del parque a la Fundación “Minga por la Naturaleza”.

En 1994 la Dirección de Planificación del Municipio Metropolitano de Quito creó la Unidad de Planificación del Parque Metropolitano de Quito que trabajó en la reformulación del Plan Maestro.

En marzo de 1995 se delegó a la Empresa Metropolitana de Obras Públicas (EMOP-Q), la administración y manejo del Parque, labor que la realizaba a través de la Dirección de “Parques y Jardines” y una “Unidad Técnica” al interior del Parque.

En el año 2003 durante la alcaldía de Paco Moncayo se conformó un grupo multidisciplinario de profesionales de la “Dirección General de Territorio y Vivienda” y de la “Gerencia de Parques y Jardines” para elaborar una nueva propuesta de “Plan Maestro” para el Parque Metropolitano

En la elaboración de ese documento se usó la información y los planteamientos de los dos planes anteriores y documentos que dan cuenta de las estrategias y acciones llevadas a cabo para su aplicación entre 1994 y 2002 (lectura elaborada conjuntamente por la “Dirección de Parques y Jardines” y la Junta de Andalucía).

Paralelamente, a partir del 2003 se conformó la “Corporación de Salud Ambiental – Vida para  Quito” a la que se le encargó la gestión de los parques de la ciudad; responsabilidad esa que podía ser cumplida por la Corporación bajo su propia responsabilidad en forma directa o a través de la contratación de terceros.

Durante 2003 y 2010 “Vida para Quito” desarrolló una intensa labor en cuanto a consolidar la propiedad del Parque Metropolitano sin embargo, para su administración, optó por promover un concurso al que se invitaron a diversas ONG a presentar ofertas para la gestión de ese espacio público.

Por esa razón, como ya he relatado, desde diciembre de 2006 el Consorcio “CIUDAD-Ecogestión tomó a su cargo la administración integral del Parque Metropolitano Guangüiltagua tras ganar el concurso convocado por el “Municipio Metropolitano” y la Corporación “Vida para Quito”.

Al hacernos cargo de ese Parque, recibimos entre otras cosas un conjunto de esculturas de muy variadas formas y materiales implantadas en lo que, luego descubrimos se llamaba el “Paseo del Arte” según me enteré por casualidad, al haber llegado a  mis manos una copia en blanco y negro y en muy mal estado de un folleto sobre las esculturas del Metropolitano.

Según la información de ese folleto, las esculturas que se encuentran actualmente en diversos sitios del Parque Metropolitano fueron implantados allí por la “Dirección de Parque y Jardines” del Municipio de Quito en 1998.

Esta dependencia municipal organizó en aquel año el “Primer Simposio Internacional de Escultura Pública” en nuestra ciudad. Como resultado de esa iniciativa la Municipalidad puedo dotar al Parque Metropolitano de varias esculturas de grandes y reconocidos maestros como una estrategia para consolidar ese espacio como propiedad de la ciudad.

La curaduría del evento invitó a doce escultores de varios lugares del planeta y además, se seleccionaron -mediante concurso- las obras de tres artistas del país. Quince obras en total. Sin embargo, en el parque solo se instalaron trece; once de artistas foráneos y dos de escultores ecuatorianos.

Las obras se ejecutaron en el “Taller de Arte Público” que mantenía el Municipio, con  recursos de la Empresa Municipal de Obras Públicas (EMOP-Q) gracias al apoyo de la empresa privada.

Cuando llegamos al Parque muchas de las esculturas estaban en muy mal estado de mantenimiento, varios de sus elementos habían sido robados o destruidos. La señalética que parece que se colocó con el apoyo de la empresa privada, también estaba deteriorada o destruida.

Nosotros presentamos una propuesta y desarrollamos diversas iniciativas para restaurar las obras, reponer la señalización y promocionar el “Paseo del arte” del Parque como una atractivo para la ciudadanía y el turismo. Sin embargo los funcionarios medios de “Vida para Quito“, jamás nos apoyaron y más bien pusieron todo tipo de trabas a esas acciones.

Las esculturas existentes en el Metropolitano cuando llegamos para ocuparnos de su administración eran las siguientes:

1.  “LABERINTO MIMETICO” de la escultora ecuatoriana Paulina BACA. A esta obra los visitantes del parque la denominaban “LAS PIEDRAS”, pues es una escultura conformada por varios elementos de piedra laja de grandes dimensiones ubicados entre los árboles del bosque de eucalipto. Las piedras están dispuestas en una suerte de reminiscencia de los monumentos megalíticos. Según una descripción que he podido leer, en esta obra la artista busca devolver a la naturaleza su propia belleza, recreándola.

Cuando iniciamos nuestras administración varias piedras habían sido volteadas por vándalos desconocidos y muchas se encontraban rotas. Las piedras restantes habían sido deterioradas con grafitis y el espacio entre ellas se usaba para hacer fogatas y acampar. Tuvimos que limpiar las inscripciones con cepillo, lija y abrasivo y volvimos a conformar el espacio de la propuesta original levantando las piedras caídas y conformando jardines y cercas de protección en sus inmediaciones.

2. “ARBOL URBANO” o “ABSALON” del escultor y arquitecto ecuatoriano Jaime ANDRADE HEYMANN. A esta obra los visitantes la conocen como “LAS TEJAS”. Ese remoquete se debe a que la escultura está conformada por una estructura de hierro, de ocho metros de altura que sugiere -simultáneamente- la forma de un árbol y la de una edificación, con planchas de cobre -de forma de teja- dispuestas a manera de hojas. Las tejas están colgadas de tal manera que pueden moverse con el viento produciendo un sonido especial de forma constante.

Cuando iniciamos nuestras administración, la mayor parte de las tejas habían sido robadas y el lugar de implantación de esa obra estaba totalmente descuidado y convertido en una verdadero basurero. No recibimos recursos para reponer las tejas perdidas y lo único que pudimos hacer fue pintar nuevamente la estructura para que el metal no siguiera oxidándose y deteriorándose. 

3.  “FLOMBAYÁN DE LOS CARIBEÑOS” del escultor Pablo RUBIO de Puerto Rico. Esta obra es conocida como “EL GALLITO”. La escultura está conformada por planchas de hierro electro-soldadas que forman un gran trípode de color amarillo intenso y se encuentra rematada por un elemento de color naranja.  El artista quiso recrear una exótica flor del Caribe. 

Cuando recibimos el Parque, las planchas de metal estaban llenas de grafitis pintados o raspados. No recibimos recursos para reparar los daños y lo único que pudimos hacer fue pintar nuevamente la estructura para cubrir los grafitis y evitar que el metal no siguiera oxidándose y deteriorándose.

4.  “MOVIMIENTO” del escultor Mario STACHIOLI de Italia. La gente bautizó a esta obra como “LAS ASPIRINAS” pues está conformada por tres grandes ruedas minimalistas de hormigón, dispuestas en distintos ejes, sobre un plano inclinado de hierba. La pendiente sugiere el movimiento propio de la gravedad. El público las bautizó como “aspirinas” por el blanco de su color original.

Al iniciar nuestra gestión, las ruedas habían sido deterioradas con grafitis y por más que las volvimos a pintar en dos ocasiones, su superficie lisa era un atractivo para los grafiteros y los enamorados, quienes permanentemente las cubrían de tags y declaraciones de amor y desamor. 

Al final de nuestra gestión decidimos pintarlas de un color verde oliva y curiosamente dejaron de ser atractivas como muro y pudimos entregarlas sin manchas ni grafitis. Yo hice una propuesta para sembrar hiedra en la base de estos elementos y lograr una nueva forma de presencia de “las aspirinas” en el parque, como elementos vegetales que, guardando su forma original, pudieran integrarse con el contexto en cuanto a color y textura y no tuviesen el contraste marcado de origen (color, material, forma y textura).

5. “MANDALA DEL PARQUE” obra del portugués Alberto CARNEIRO. Esta instalación es conocida como “ÁRBOLES INVERTIDOS”; pues está conformada por siete árboles invertidos con sus raíces expuestas y tres grandes piedras dentro de un número igual de  círculos concéntricos trazados en el piso. El autor se propuso tomar elementos de la naturaleza para devolverlos al lugar, recreándolos de manera poética, como un clamor por el respeto a la ecología y a la vida. 

Antes de nuestra administración, las piedras habían sido deterioradas con grafitis.  Tuvimos que limpiarlas y pulirlas y tratamos de que se respete el lugar instalando un pequeño kiosco para que la gente se sitúe en él para protegerse del sol y para contemplar el paisaje… dejando de instalarse debajo de la escultura para hacer picnic o buscar sombra en los días calurosos. Hace poco, el árbol central fue semi-destruido por un rayo. 

6.  “COLUMNAS” de Saturo SATO de Japón. Esta escultura está conformada por un conjunto de prismas de diversas alturas construidos en hormigón armado sobre un eje norte-sur La idea original de la obra era partir de un bloque gigante de mármol, cortarlo y distribuir las piezas en el espacio.

En la actualidad es muy visitado y la gente suele subirse sobre los diversos elementos de la escultura para hace equilibrio o para descansar. Cuando recibimos el parque los volúmenes estaban pintados de color blanco y también sufrían agresiones con frases y dibujos. Los pintamos de verde olivo y la gante las respetó más. Nuestra sugerencia, al igual que en el caso de las aspirinas fue cubrir de hiedra los volúmenes; pero no tuvimos ocasión de llevar esa propuesta a la práctica.

7. “INDUCCIÓN CROMÁTICA ECUATORIANA” de Carlos CRUZ DIEZ de Venezuela. Esta escultura es conocida como  “EL ARCO IRIS”. La obra está conformada por un arco de hormigón armado recubierto con azulejos de tres diferentes colores con incrustaciones de franjas de aluminio. El arco está atravesado por un tubo hueco perpendicular. Según la propuesta del autor, se  supone que la disposición del color generaría en la retina del observador colores inexistentes. Igualmente, se suponía que la luz del sol en el cenit pasaría perpendicularmente por el tubo, marcando un pequeño círculo de luz en el piso. 
 
Antes de la administración del Consorcio CIUDAD-Ecogestión, varias láminas de aluminio había sido robadas y varios de los azulejos lucían rotos o deteriorados. No pudimos reparar la obra.




 
8. “MIRANDO AL SEÑOR COTOPAXI” del holandés Mark BRUSSE. A esta obra la gente la conoce como “LAS TORTUGAS”. El conjunto escultórico está conformada por una glorieta rematada con una cúpula que descansa sobre cuatro columnas y cubre una gran piedra. La obra tiene además, varias tortugas de piedra y una silla de concreto que está en el entorno sobre una plataforma. Tiene como telón de fondo al Cotopaxi. Alguien me comentó que cuando invitaron al escultor a concebir una obra para nuestro país, lo único que sabía del Ecuador era algo sobre la fauna de Galápagos; por ello concibió una escultura con esos animales. Sin embargo, al llegar a Quito se impresionó por los monumentos del centro histórico y la historia de nuestra ciudad, así que junto a las tortugas puso la piedra y la glorieta que supuestamente representaban los prehispánico y lo europeo. Cuando estaban construyendo la obra en el Parque, en un día soleado, las nubes se despejaron y Brusse quedó fascinado con la vista del volcán Cotopaxi, así que decidió incorporar una gran silla a la propuesta y tituló la obra “Sentado, mirando al señor Cotopaxi”. 

Antes de nuestra administración varias de las cabezas de las tortugas habían sido rotas y  la piedra había sido pintada de color naranja; ésta al igual que las columnas y el interior de la cúpula mostraban un gran deterioro por inscripciones, tags y grafitis. Tuvimos que reparar las tortugas y también pintamos de verde a los demás elementos para cubrir los grafitis. La idea era también cubrir de hiedra todos los elementos (la cúpula, la piedra, las columnas y la silla) pero nunca pudimos hacer realidad esa idea. 
 
9.  “TUBULAR” del conocido escultor argentino Julio LE PARK. A esta obra, una de las mejores y mejor conservadas del Parque, se la conoce como “LOS SÍGSES”. La escultura está conformada por un conjunto de tubos de acero inoxidable que descansan sobre un cubo de hormigón.  Los tubos tienen un ligero doblez en la parte superior y están colocados de forma secuencial y a distintas alturas, lo que sugiere el movimiento de la vegetación.

10. “CRAYOLAS” de Guy ROUGE MONT de Francia. Esta escultura está conformada por cuatro tubos de metal de un metro de diámetro y nueve metros de altura, pintados de varios colores intensos y colocados en los vértices de un enorme cuadrado. El resultado es un conjunto imponente por su escala, colorido y simplicidad. La gente conoce a esta escultura como “LOS HELADOS DE SALCEDO”

Antes de la administración del Consorcio CIUDAD-Ecogestión,  la parte inferior de los tubos había sido deterioradas con grafitis y la vegetación de la base estaba descuidada y llena de maleza. Durante nuestra administración volvimos a pintar los tubos de los colores originales y mantuvimos recortado el césped en sus inmediaciones.



 
11. "EL ARADOR” o “LA PIRÁMIDE TRUNCADA” de Michael WARREN de Irlanda. Esta escultura está conformada por una gran pirámide truncada, hecha de tierra recubierta de césped; dos columnas de concreto semienterradas yacen en la cima.  Al centro, enterrado en la cima, se hallaba un cilindro hueco conformado por paredes de hormigón; su cara superior conformada por un grueso vidrio permitía observar en la cara inferior, un espejo. El espejo reflejaba la luz del sol en el cenit. La obra se complementa con Losetas de hormigón de 50x24x15 cm. que marcan dos caminos opuestos que llegan desde la base a la cima de la escultura. 

Antes de nuestra presencia en el Parque, para hacernos cargo de su administración, el vidrio central y el espejo del fondo fueron destruidos por vándalos desconocidos y el cilindro hueco permanecía lleno de agua y desechos. Nunca recibimos recursos para reparar los daños y lo único que pudimos hacer fue mantener pintados y limpios los elementos de hormigón, libre de basura el hoyo de la cima y adecuadamente cuidados el césped y la vegetación de las inmediaciones. 

12.  “CENITAL” de Joseph María CAMÍ de España. A esta obra se la conocía como “MICROSCOPIO”. La escultura estaba conformada por una columna tubular de hierro de doce metros de altura sobre la que se apoyaba un disco del mismo material de siete metros de diámetro. Todos los elementos compositivos se situaban en una plaza circular de hormigón elevada un medio metro sobre el nivel del terreno. Según la concepción del autor, la composición hace referencia al tiempo, a las estaciones y al sol vertical. 

Al inicio de nuestra gestión, la escultura fue retirada por el Municipio para ubicarla en la avenida Simón Bolívar. Nos dejaron la base semi-destruida y cómo no hubo forma de lograr que la retirasen o la reparasen, optamos por usarla para conformar un ágora para actividades al aire libre conformando con tierra y césped unos graderíos semicirculares en su costado sur. Al dejar el Parque, este anfiteatro era muy solicitado para actividades de música y teatro y para las explicaciones que los guías hacían a los jóvenes de escuelas y colegios como parte de nuestra propuesta educativa conocida como “El Parque Educa”.

13.  “CIRCULOS CONVERGENTES” del escultor mexicano Jorge DUBOND. A esa obra se la conocía como “LAS RUEDAS”. La escultura estaba conformada por dos ruedas de hierro entrelazadas. 

Parece que esta escultura estuvo a punto de rodar pendiente abajo, hacia la avenida Simón Bolívar, luego de un hundimiento de tierra que se produjo como consecuencia de  un fuerte invierno. Tuvo que ser halada con tractores y permaneció abandonada a un costado del parqueadero del Mirador No. 5.

Allí la encontramos cuando nos hicimos cargo de la administración del Parque. Notificamos esta situación a las autoridades y al poco tiempo fue retirada por el Municipio para ubicarla en uno de los redondeles la avenida Simón Bolívar.

En total pues, el “Paseo del Arte” del Parque Metropolitano Guangüiltagua contaba con trece esculturas de autores provenientes de doce países del mundo. Sin embargo como he mencionado dos de ellas fueron retiradas por el propio Municipio y durante nuestra gestión, este “recorrido” de interés turístico contaba con las once esculturas restantes.

Al inicio de nuestra gestión pedimos a los colegas de TRAMA que nos hicieran un nuevo diseño de señalética interpretativa para el “Paseo del Arte”. La idea era poder proporcionar a los visitantes información “in-situ” sobre las obras y sus autores, pues todos los turistas y visitantes preguntaban algo sobre las diversas esculturas y no siempre los guardabosques podían proporcionar esa información de forma adecuada y oportuna. 

Rómulo Moya y Nancy Carchipulla quien colaboraba en esa época en TRAMA, nos hicieron un bonito diseño de esos letreros y de un atractivo plegable que sintetizaba toda esa información para poder entregar a las personas interesadas.

Sin embargo nunca pudimos construir los letreros ni imprimir los folletos. Ximena Araujo de “Vida para Quito” nos dio permanentemente largas al asunto y nos negó sistemáticamente los recursos para esos trabajos.

Miserias humanas… cosas de la vida… con las que tuvimos que bregar durante nuestro trabajo al frente del Parque Guangüiltagua. 

En algún momento tratamos de resolver el tema de la necesidad de los plegables, imprimiendo otra propuesta -que nos preparó la propia Nancy-, con apoyo de la empresa privada, saltándonos como hicimos en casi todo el tema de la señalización el boicot de los mandos medios de “Vida para Quito”. Conseguimos el apoyo de una empresa de agua embotellada pero el monto que nos ofreció no alcanzaba para la producción de los plegables. 

Estábamos en la búsqueda de otros dos auspiciantes cuando nos anunciaron que no teníamos autorización para imprimir esos plegables. Supuestamente debían ser aprobados por "Vida para Quito". Nunca llegó esa autorización.

Suspendimos la búsqueda de recursos para este impreso y la señalética interpretativa y los plegables promocionales del “Paseo del Arte” se quedaron en buenas intenciones.

Quisimos hacer bien las cosas pero no nos dejaron. Así fue la tónica constante de nuestra administración. Quienes nos contrataron resultaron ser nuestros principales obstáculos para hacer las cosas  de  manera eficaz y con la calidad con la que siempre hemos respondido en nuestros trabajos durante casi cuarenta años.

Miserias humanas… cosas de la vida…



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