jueves, 13 de octubre de 2011

Ecuador 18: Quito, “La ruta de los monolitos”

Como ya he relatado en enero de 2007 Alfonso Ortiz Crespo me pidió que hiciera la presentación de la obra “Damero” un magnifico libro sobre los planos de Quito que había publicado el FONSAL. Por supuesto acepté y preparé un texto titulado “Tras el damero: hierofanía, planos y tesoros”.

En la intervención que hice en aquella oportunidad, entre otras cosas mencioné algo sobre  unos mapas anteriores al damero que estaban todavía por dibujarse.

Uno de ellos tiene que ver con el hecho de que Quito alberga un conjunto de espacios con importancia simbólica o religiosa en los tiempos que corren, pero que, en otras épocas fueron también espiritualmente importantes para nuestros ancestros: los parques de Chillogallo, Santa Anita, la Magdalena, el Panecillo, nuestra plaza mayor, el parque Matovelle de San Juan (detrás de la Basílica) y varios otros más. Si se ubican esos puntos en un mapa y luego se los une de forma sucesiva, se puede descubrir que están todos en una línea recta. Esta línea para los entendidos, corresponde a una suerte de columna vertebral, de eje energético de la ciudad entera. Esa línea no corre exactamente de norte a sur, tiene más bien una orientación algo transversal, noreste-suroeste.


Este eje energético corresponde a la calle de las Siete Cruces, actual García Moreno.

La calle Bolívar que une la plaza de Santo Domingo con la de San Francisco, atraviesa de forma perpendicular a este eje, marcando una cruz grande. Se dice que el damero español se acopló a ese trazado que correspondería a la Cruz del Sur expresada en el suelo. La hierofanía (volvemos a ese tema) es la manifestación de una realidad trascendente en una realidad terrena; la expresión de lo sagrado en objetos profanos, la Cruz del Sur, sagrada, bien pudo reproducirse en nuestro territorio, para implantar y vincular templos y aposentos por medio de una calzada, en épocas prehispánicas.

El uso de esa calzada para iniciar el damero habría originado nuestra actual traza urbana. hierofanías sobrepuestas, mestizas, tan nuestras y a la vez, tan universales.

¿Cómo me enteré de ese eje energético?

Un par de años antes, salíamos una tarde con Diego Carrión de una reunión a la que nos invitó el ILDIS en una hostería en el valle de Los Chillos y en el parqueadero, a punto de tomar nuestros vehículos, charlamos de varios temas. En ese sitio Diego me comentó de una experiencia bastante singular.

No se donde, creo que en Brasil había conocido las referencias de un artista esloveno, escultor, escritor y sobre todo especialista en una rara ciencia que yo ni siquiera había oído mencionar: la litopuntura.

Parece que a más de sus habilidades artísticas tallando y esculpiendo bellas estelas en diversos tipos de piedra, había desarrollado otros saberes: hace una suerte de acupuntura a la tierra, a los parques, a los diversos territorios, a las ciudades, a los países, al planeta…

Claro, para esa tarea no usa agujas como las de la acupuntura humana, usa grandes monolitos de piedra, de allí el nombre litopuntura. Parece que comenzó su trabajo en su Eslovenia natal, pero luego se hizo conocer en varios otros países de Europa y llegó a Brasil, en donde fue contratado para hacer litopuntura en varios parques que habían tenido un evidente deterioro en cuanto al tipo de actividades que albergaban y al tipo de gente que los frecuentaba. Habían dejado de ser espacios amables para las familias, los niños y los adultos y se habían convertido en refugio de maleantes y de todo tipo de viciosos.

El escultor (quien se llama Marko Pogačnik, según me enteré mas tarde) clavó allí sus monolitos -hizo acupuntura a aquellos parques- y la cosa comenzó a mejorar.

El artista presentó una propuesta y el Municipio decidió invitar al artista a Quito para que pudiera realizar un conjunto de esculturas en varios parques de la ciudad y si de paso, podía realizar un diagnóstico de las “energías” presentes en los espacios públicos, no se descartó que pudiera sugerir alguna intervención para corregir las “malas vibras” y aportar desde su conocimiento a mejorar la convivencia y la salud vital de los parques de la ciudad.

Diego me contó que una noche fue a recibir a Pogačnik al aeropuerto; le llevó a descansar y a la mañana siguiente lo condujo al centro de la ciudad a la oficina de Planificación y Gestión del Territorio que él dirigía. El escultor nunca había estado en Quito, al llegar a la oficina de Diego, pidió un plano de la ciudad… lo colocó sobre una mesa y sin mediar explicación alguna, cerró los ojos y con los brazos extendidos hacia adelante, con las palmas de las manos hacia abajo, comenzó a desplazarlas sobre el mapa…

Según cuenta Diego, este hombre tan especial “sentía algo en el mapa”, marcaba con un lápiz un pequeño círculo y seguía su recorrido con las manos, sintiendo la energía de la ciudad.

Luego de varios minutos terminó este singular procedimiento y abrió los ojos para contemplar el resultado.

Diego que es un tipo totalmente objetivo y terrenal, que no se deja influenciar con las cosas esotéricas, estaba perplejo y admirado. Todos los círculos trazados por Pogačnik en el plano coincidían con espacios verdes de la ciudad. 

Era increíble pero esos círculos coincidían con los parques de: Chillogallo, Santa Anita, La Magdalena, El Panecillo, la Plaza de la Independencia, Matovelle, la Circasiana, la Carolina y el del Heraldo.

Lo impresionante de este asunto era que, como  ya mencioné al inicio de este relato, si se unían eso círculos de norte a sur: todos, absolutamente todos, coincidían en una línea recta. 

De acuerdo a Pogačnik, esa línea sería el “eje energético” de la ciudad… Ese eje, a su vez, sería la prolongación de un eje mayor, que atraviesa el Ecuador desde el Caribe hacía el Pacífico, uno de los “ejes energéticos” del globo terráqueo… (Diego me ofreció enviar unos apuntes que le había mandado el escultor sobre estos temas).

Días después, cumplió el ofrecimiento y me mandó unos esquemas en blanco y negro realmente fascinantes.

La ciudad de Quito es atravesada por un canal energético interoceánico Atlántico-Pacífico que sería una especie  de línea divisoria del campo energético sudamericano y el de América Central.

En el Ecuador ese canal energético atraviesa de noreste a suroeste: las pirámides de la Hacienda Zuleta, el volcán Imbabura, las Pirámides de Cochasquí, la ciudad de Quito, el Atacazo, la Maná y la ciudad de Guayaquil.

Perpendicular a este canal transoceánico, otro eje sureste-noroeste, une el sistema del agua de la amazonía, con la cuenca del Pacífico. Pasando por el Ilaló, la ciudad de Quito y el río Guayllabamba.

La historia me pareció extraordinaria, lo primero que hice al llegar a la oficina fue buscar un plano de Quito y trazar con marcador la ubicación de esos puntos y unirlos con una línea para verificar si era cierto eso de que “todos” coincidían en una misma recta.

¡Sorprendente, así era!

Usé para el efecto, un plano que teníamos expuesto en nuestra sala de reuniones, elaborado por nuestro colega Rodrigo Barreto, cuando hizo un estudio sobre los riesgos de flujos de ceniza en el caso de una eventual erupción del Pichincha. Tracé con marcador verde los puntos y la línea y pude comprobar que desde Chillogallo hasta más allá de la Carolina todos los parques mencionados encajaban en una misma recta. Descubrí por otro lado, que el eje pasaba también por el parque de Santa Clara de San Millán (posiblemente este lugar se le escapó al artista)


Diego contó que Pogačnik había señalado además de esos parques, dos lugares adicionales en el plano: uno que coincidía con el Parque Itchimbía y otro con el actual Parque Lineal en el sector de El Sena, a la altura del puente que permite el paso de la avenida Maldonado sobre el río Machángara.

Al dibujar esos sitios en el plano, descubrí otra cosa fantástica; si se une el punto del Parque Matovelle con el del Itchimbía y éste con el del Panecillo, se obtiene un triángulo rectángulo. La bisectriz del ángulo cuyo vértice se superpone con el monolito del Itchimbía coincide exactamente con el sentido este-oeste del recorrido del sol en el equinoccio y atraviesa la Plaza Grande y la iglesia de San Francisco,  donde se dice que estuvo el “Inca Huasi” o palacio de Huayna-Cápac en el período Inca y el “Shili-Bullu” o palacio del Señor en la época Quitu-Cara.

¡Sorprendente, también!

En la página Web de la Corporación Metropolitana de Turismo de Quito se menciona que el artista esloveno “trazó en la ciudad el paso del canal energético del que antes hablábamos, colocando 11 monolitos o esculturas de piedra a lo largo de 11 centros de fuerza. Hay varias evidencias históricas de que las culturas indígenas conocían ese canal, ya que algunos de sus sitios más sagrados están alineados con el canal energético”.

En la información de Quito-Turismo, se reseña que “Marko Pogačnik ha reflexionado sobre la idea del planeta tierra como un ser vivo. En la década de los ochenta, el escultor esloveno desarrolló la litopuntura, un sistema de curación para la tierra, similar al de la acupuntura… Pogačnik procura corregir los desajustes en la circulación de la energía en un espacio físico y mejorar el intercambio energético de ese espacio con su entorno”.

El escultor planteó recuperar y corregir la energía de la ciudad por medio de la litopuntura. Esculpió once monolitos de piedra, cada uno con su propia simbología y los fue implantando sucesivamente en los parques mencionados. El conjunto escultórico fue trabajado a mano, durante varios meses, en piedra originaria del volcán Pichincha.


Sólo en la Plaza Grande sustituyó el monolito por una placa de bronce grabada con el sol andino, la máscara del sol de la cultura costera Tolita, que simboliza al jaguar, el poder del Sol en la Tierra. La placa está empotrada detrás del monumento a la Independencia, en el Centro Histórico de Quito. Según la teoría de PogacniK este punto geográfico captura la energía vital y la transmite, la irradia en todas direcciones.

En un atractivo folleto, editado por la Corporación Metropolitana de Turismo de Quito, se describen todas y cada una de las esculturas, acompañadas de un pequeño mapa y una fotografía del parque en las que se las implantó.

Esa información de complementa con un plano general de la ciudad para poder ubicar todas estas esculturas  en un recorrido llamado “la ruta de los monolitos”.

El plano del que yo hablaba al inicio de este relato que estaba aun “por dibujarse”; ya fue dibujado, diagramado e impreso.

Quiteños y foráneos tenemos la oportunidad de usar aquel folleto para enterarnos de esta extraordinaria y poco conocida información, recorrer el eje energético de la ciudad y admirar la obra de Marko Pogačnik, este fantástico artista esloveno que nos ha ayudado a re-descubrir cosas que nuestros ancestros conocían y respetaban.

La hierofanía (volvemos a ese tema) es la manifestación de una realidad trascendente en una realidad terrena; la expresión de lo sagrado en objetos profanos.

El “eje energético” de nuestro ciudad, puesto en evidencia por un esloveno, en un plano de información turística; hierofanía sobrepuesta, nuestra y universal a la vez.

¿Cosas de la globalización?, ¿del cambio de era? o ¿del calentamiento global?... ¿quién sabe?... ya nada es igual…



11 comentarios:

  1. Muy interesante. Algo había oído sobre el tema y he visto la placa de bronce que está en la Plaza Grande. Espero pode conseguir algún rato el folleto y recorrer los sitios donde están los monolitos.

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  2. ! Excelente, cabría enlazar este conocimiento con la ruta de la luz solar que ilumina exactamente algunas pinturas emblemáticas en varios templos religiosos de la ciudad y que es otro conocimiento oculto y deliberadamente ocultado por la iglesia. Realmente vivimos en una ciudad mágica y que aún está por descubrirse.

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  3. Reafirmado la admiración y cariño que tengo por mi ciudad, orgullo del Ecuador para el Mundo.

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  4. Estimados Dr. Mario Vasconez, me gustaría saber si ustedes tiene mas información de la ruta de los monolitos que me lo pueda proporcionar

    Gracias

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  5. ! ¿¿ DONDE SE PUEDE CONSEGUIR EL FOLLETO Y QUE VALOR TIENE ?? ¡ GRACIAS

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    1. Lo editó la corporación metropolitana de turismo (Quito-Turismo), no se si les queden ejemplares disponibles.

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  6. Estimado Sr. Vásconez...conocí de los monolitos en el 2010, me encantaria tener más información al respecto..puesto que en estos momentos la tierra esta moviendo a los volcanes, es necesario rescatar el tema monolitos, puesto que son canales de energia a la tierra. Si es tan amable, me gustaria conversar al respecto. Espero sus comentarios.
    Saludos Cordiales

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. buenos días, mi nombre es Fernando Manotoa y soy Comunicador social, tengo que realizar un reportaje referente a todas las agujas energéticas pero se me ha informado que empieza desde el cerro Catequilla pero aquí no lo encuentro, me podría ayudar con alguna información por favor muchas gracias

    saludos.

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  10. Por que lo aceptamos como verdad, por que no puede ser un acto oscuro al servicio de alguien. A pensarlo bien antes de elogiar algo desconocido, pues evidente que son sellos mágicos pero poco o nada conocemos sobre ellos.

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