jueves, 12 de julio de 2012

Brasil 2: La cámara de video, Mahikari y ECO-92


Durante el mes de junio de 2012, se desarrolló en Brasil la cita mundial sobre “ambiente y desarrollo sostenible”, llamada “Río+20” en alusión al aniversario de la “Cumbre de la Tierra” (la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo - UNCED), que se desarrolló en Río de Janeiro hace veinte años.

Eso me ha llevado a recordar una serie de eventos y experiencias que viví en esa ciudad brasilera hace dos décadas cuando participé en ese gran foro transcontinental que fue conocido también como “Eco-92”.

Como ya he relatado, en aquella ocasión viajamos a Río con mi amigo y colega de CIUDAD, Diego Carrión. Él iba a participar en las actividades organizadas por la Coalición Internacional del Hábitat (HIC) y yo en las que había previsto realizar el Secretariado Internacional del Agua (SIA) durante la “Cumbre de la Tierra”.

Los miembros del “Secretariado del Agua” nos habíamos propusimos tener un rol protagónico en “Eco-92”, tanto en el “foro alternativo” cuanto en la “conferencia oficial”; deseábamos llamar la atención de las autoridades pero también de los medios y de la población mundial sobre la importancia del agua para la preservación ambiental pero también para un desarrollo respetuoso de la vida.

Raymond Jost, cabeza del “Secretariado” nos propuso una idea que enseguida nos encantó: llegar a Río de Janeiro con un globo aerostático tripulado, con la forma de una gota de agua. El globo se elevaría en diversos lugares de la ciudad para sensibilizar a todos sobre la importancia del agua para el ambiente.

Días antes del viaje, mi mujer Marie Thérèse me regaló una cámara de video para poder registrar el lanzamiento del globo y los demás acontecimientos y vivencias de la “Cumbre de la Tierra”. En este relato trataré de resumir una serie de acontecimientos incomprensibles que me ocurrieron con esa cámara durante ese evento.

El 30 de mayo de 1992 viajamos a Río con Diego, Marie Thérèse nos llevó al aeropuerto y mientras hacíamos fila para registrarnos en la compañía aérea vi que con su mano derecha nos trasmitía “buenas energías” a nosotros y a la maleta en la que llevaba la cámara. Diego le preguntó qué era lo que hacía y ella le explicó que era para que nos fuera bien en el viaje y para que no me vayan  a robar la cámara, pues había leído que en Río, a pesar del cuidado de las autoridades, habían cientos de rateros esperando el desembarco de los ingenuos y despistados ecologistas, para despojarles de sus pertenencias.   

La inauguración del Foro de las ONG tuvo lugar la tarde del martes 02 de junio, en la playa Flamengo; fue una ceremonia muy emotiva en la que participaron miles de personas de todo el mundo que se congregaron allí de forma multitudinaria; el evento comenzó cuando toda esa gente dio la bienvenida a una embarcación, réplica de un barco vikingo, bautizada con el nombre de “Gaia” en honor de la diosa griega de la tierra y la naturaleza, luego vinieron los discursos y el lanzamiento de nuestro globo (bautizado como "la Gota de la Esperanza”) que fue uno de los actos más significativos de ese gigantesco carnaval.

Por supuesto registré todo el evento con mi cámara.

Otros colegas del SIA habían llegado a Rio y pudieron estar presentes en ese acto: Raymond Jost -nuestro Secretario General- y Lilia Ramos de Filipinas -nuestra presidente- estaban en el estrado, Regina Pacheco de Sao Paulo (a quien todos llamamos Biba), Gilles Hout de Canadá, Ibrahima Cheik-Diong de Senegal, Laurent Chabert d'Hières de Francia y yo estábamos en la playa. Todos dieron sus impresiones y expresaron sus saludos en diferentes lenguas frente a mi pequeña cámara.

El miércoles 03 todos los colegas del SIA subimos al “Morro de Urca” y al “Pan de Azúcar” para participar en los vuelos del globo. Este se pudo elevar -una y otra vez- en esos emblemáticos lugares como parte del objetivo de promover la importancia del tema del agua en ECO-92.

Todo ello también fue registrado en video y cuanto subí en el globo pude filmar también la magnífica vista de la ciudad y la bahía de Río.

En la tarde, Diego, Biba y yo, nos reunimos con otros amigos: Enrique Ortiz Secretario General del HIC, Alejandro Florián de Fedevivienda - Colombia, Etienne Henry del INRETS - Francia, Alfredo Rodríguez de SUR - Chile, Silvio Caccia Bava y Elizabeth Grimberg de POLIS - Brasil, entre otros.

En ese tipo de reuniones siempre asoman “los recuerdos” traídos de los diversos países… todos portadores de gran afecto y enorme amistad… varían tan sólo en su color, su contenido alcohólico y en ocasiones, en la forma de la botella…

Hidratando una amena conversación, dimos cuenta de tequilas, rones, aguardienticos, vinos de diversos colores, cachazas, piscos y singanis… No sobró nada y por supuesto, los resultados fueron desastrosos….

Cuando abandonamos el recinto donde nos habíamos refugiado para nuestras prácticas de comunicación etílica… descubrimos que ya había anochecido… Íbamos a trasladarnos a nuestros respectivos alojamientos cuando alguien propuso que diéramos una vuelta por el Parque Flamengo, sede del Foro de las ONG, donde esa noche iba a desarrollarse un acto muy singular, una “actividad ecuménica masiva” llamada “la vigilia de las religiones”…

Allí, en las diversas carpas-auditorio, representantes y fieles de todas las religiones y creencias del mundo, junto a centenares de otros sujetos, no creyentes, agnósticos, ateos y curiosos, iban a congregarse a orar por la vida. Todos, a través de sus plegarias, sus ritos, sus liturgias, sus oraciones, sus mantras, sus cánticos, su música, su conexión espiritual -tomándose de las manos o permaneciendo en silencio- iban a interactuar, compartiendo un sentimiento común: su deseo de lograr un planeta en el que los seres humanos, hombre y mujeres, de todas las razas, continentes y latitudes pudieran cohabitar con los otros seres vivos, en una comunión respetuosa con su hábitat y el ambiente, natural y construido… Miles de personas iban a expresar su anhelo de que la tierra, nuestro hogar común, pudiera ser saludable, armoniosa, próspera y sostenible.   

En esa noche mítica, una luna llena esplendorosa y millares de pequeñas velas blancas, iluminaban los diversos rincones del parque, las tiendas, los stands, las caminerías, sus intersecciones, sitios de convergencia, plazas, plazoletas, fuentes y lugares de encuentro….

Luego de ingresar recorrimos esos titilantes corredores arborizados y visitamos decenas de  espacios –cubiertos o al aire libre- donde practicantes de todo tipo de credos desarrollaban sus actividades de vínculo con la divinidad y el cosmos. En algún lugar nos cruzamos con una multitud de toda proveniencia que seguía al Dalai Lama… en otro sitio, Hare Krishnas, hombres y mujeres, rapados la cabeza y ataviados con sus túnicas de color naranja, entonaban dulces cánticos y saltaban acompañados de pequeños tambores… 

En otro lugar, decenas de bahianas, sacadas de algún libro de Jorge Amado, bailaban cadenciosamente al ritmo de tambores y de palmas que se juntaban de forma de forma lenta, acompasada, enérgica y sonora, siguiendo y generando la música. Sus largas faldas ondulantes, sus blusas y tocados, todos bellamente bordados e inmaculadamente blancos, seguían el cimbrear de caderas y cinturas de forma armoniosa y magnífica. El volumen, el peso, la estatura o la edad de esas mujeres no tenían ninguna importancia, todas seguían el compás con los pies y giraban de improviso con una agilidad de gacelas… Imposible dejar de seguir sus armoniosos movimientos sin impregnarse y comenzar a compartir esa forma distinta de oración, esa conexión de cuerpos y espíritus de origen africano tan brasilera ahora, tan formidablemente universal… ¡Extraordinaria!

Vimos grupos de oración y diversas formas de expresión espiritual de agrupaciones cristianas, judias, sintoístas, budistas y musulmanas…

En algunas carpas se celebraba simultáneamente misas católicas para numerosos fieles seglares, curas con traje de paisano, identificados sólo por una cadena y una pequeña cruz y monjas que hablaban todo tipo de lenguas, ataviadas con hábitos de diversos colores: azules, blancos, celestes, marrones, beige, e incluso negros a pesar del calor.           

En otras carpas, indígenas de la Amazonía, corpulentos africanos o maoríes tatuados, de abultado vientre, danzaban casi desnudos, en su espacio respectivo, al ritmo de atronadores tambores y de raros instrumentos de percusión de madera y bambú… en todos los casos, el ritual también absorbía de una forma casi mágica a propios y extraños… Era alucinante como ese frenesí llevaba a bailadores y a visitantes a una forma distinta de contacto con el mundo espiritual….  ¡Increíble!

Nuestro grupo, numeroso al inicio, se había ido dispersando por los diversos intereses de sus integrantes. Unos se quedaban más tiempo en un carpa -participando o curioseando de alguna ceremonia- otros, como embobados se quedaban contemplando cualquier extraño ritual, algunos se había sumado a gaiteros o bailadores, y no pocos meditaban con los ojos cerrados en un rincón apartado.

Estábamos recorriendo ese extraordinario lugar lleno de sensaciones tan sobrecogedoras, cuando Diego, Etienne, Biba y yo, llegamos al centro del parque, al lugar donde se erigía una gran escultura de metal, el símbolo del Foro de las ONG, una gigantesca esfera que era el planeta entero y un enorme árbol a la vez… paralelos y meridianos se confundían con vegetación, raíces y continentes metálicos para cobijar a los miles de participantes brasileros y a los centenares de visitantes llegados de los rincones más raros y alejados del planeta.

Nos dirigimos hacia ese lugar tan cargado de simbolismos, cuando dimos con dos o tres muchachas que alzaban uno de sus brazos con la mano abierta como queriendo topar la escultura.

A nosotros, “entonaditos como estábamos” por la ingesta de líquidos tan variados y de todos los colores, esa actitud nos pareció singularmente simpática y nos pusimos a imitarlas… Los cuatro alzamos el brazo y dirigimos la palma abierta, hacia ese descomunal balón de bronce.

Inmediatamente, todos, volvimos a bajar los brazos, lentamente… a mí, al menos, se me pasó el efecto del alcohol… sentimos una suerte de electricidad extraña que fluía de la bola hacia nuestros cuerpos a través de la palma de la mano y por el brazo extendido…

Nos acercamos, lenta y tímidamente hacia las muchachas y saludamos con un gesto de la cabeza, sin osar interrumpirlas pues nos dimos cuenta que al mismo tiempo que elevaban su mano, estaban entonando al unísono una suerte de oración incomprensible de forma rítmica y monocorde.

Luego de un rato de contemplarles extasiados y llenos  de curiosidad ellas terminaron su entonación y se dirigieron a nosotros. Las tres jóvenes, muy bonitas, eran todas, brasileras, cariocas. Les preguntamos que es lo que hacían y nos respondieron que estaban trasmitiendo energía a la escultura… Diego preguntó, si no era más bien al revés, si ellas no se estaban cargando de la energía de la bola, pues nosotros, habíamos sentido que nos llegaba una corriente desde ella, a través de nuestros brazos… Rieron de buena gana y nos explicaron que ellas y otras personas había estado trasmitiendo energía al globo terráqueo, durante todo el día, con el concepto de que siendo esa escultura el “símbolo del Foro” y el “centro del parque” todos los visitantes podrán recibir esa buena influencia al acercarse a aquel monumental globo de bronce. 

Nos preguntaron que de dónde veníamos y a qué nos dedicábamos… estábamos conversando alegremente cuando me fijé que una de ellas tenía en la solapa una pequeña estrella de seis puntas como la que tenía Marie Thérèse luego de haber asistido al seminario donde aprendió a trasmitir energía con la palma de la mano… Yo no recordaba el nombre pero, señalando la estrellita, les comenté que mi esposa también tenía una igual y que ella también hacia esas cosas con la mano… Volvieron  a reír, comentando lo pequeño que era el mundo pues, toparnos en Río con unas chicas que hacían lo mismo que había aprendido a hacer mi mujer al otro lado del continente, no dejaba de ser extraordinario.

Nos preguntaron si no deseábamos recibir su trasmisión energética y todos aceptamos, a excepción de Etienne que prefirió descansar porque no se sentía bien… nos sentamos en el borde de una fuente cercana y cada una de ellas se situó frena a cada uno de nosotros, nos pidieron permanecer con los ojos cerrados y comenzaron al unísono a recitar las mismas palabras que repetían cuando las encontramos con la mano extendida en dirección a la escultura.

Cuando terminaron la sesión nos sentíamos como en las nubes, con una especie de paz interior y un formidable bienestar en todo el cuerpo, se nos había pasado la chuma y al día siguiente amanecimos cargados de vitalidad y sin ningún tipo de estrago.

 Al despedirnos nos dieron un folleto de su agrupación llamada Sukyo Mahikari, yo lo guardé en la maleta de la cámara y nos despedimos deseándonos mutuamente suerte en nuestras acciones en el Foro.

Al día siguiente con mis colegas del SIA fuimos al Parque Flamengo para participar en una serie de reuniones. Al finalizar, como a las cinco de la tarde, salimos del Parque y tomamos un taxi con Raymond, Laurent, Gilles Huot y Daniel Allard. 

La idea era ir a tomar una cerveza a orillas del mar en una de las bellas playas de la ciudad; Raymond, sin embargo, nos pidió pasar antes por el Atlántico-Copacabana para dejar unos papeles que había ofrecido a alguna persona que estaba alojada en ese hotel.

Raymond ocupó el asiento contiguo al conductor y los demás, más delgados, nos acomodamos atrás uno sobre otro. Yo era el único que chapurreaba algo de portuñol, así que me encargué de dar las instrucciones al taxista. Le pedí pasar por aquel hotel y dejarnos luego en alguna terraza frente al mar para echarnos “uma cerveja, estupidamente gelada”.

A mitad del camino vimos que había una mesa disponible en un bar frente a la playa y decidimos que la cerveza era la prioridad numero uno, luego iríamos a dejar los benditos papeles al hotel. Pedimos al taxista que se detuviese y todos saltaron en dirección a la única mesa libre de aquel sitio. Yo, “el único que chapurreaba portuñol”, fui el encargado de arreglar las deudas con el taxista, le pagué la carrera, le di una propina, le agradecí y me bajé del taxi…

Dos segundos después, al llegar a la mesa donde me esperaban mis colegas, me di cuenta que había olvidado en el vehículo mi maleta azul (con la cámara de video, los casetes con las  filmaciones de los días previos, mi cámara de fotos, algo de documentos y quién sabe cuantas cosas más…). Felizmente mi pasaje de avión y mi pasaporte no estaban allí.

No pude disfrutar de la cerveza, me quedé en la mesa por cortesía con mis amigos pero me sentía realmente mal, agobiado y con una sensación amarga en la boca, mezcla de pesar, de rabia y de desconcierto ante un acontecimiento súbito, inesperado e inexplicable.

Fuimos caminando hasta el hotel y una vez que entregamos los papeles para el amigo de Raymond, se me ocurrió contarle al empleado que nos atendió en la recepción, la historia de mi cámara olvidada en el taxi, solicitándole que si por casualidad el taxista venía a entregar la cámara al hotel, le recibiera y nos llamara de inmediato.

Para el alojamiento de los miembros del Secretariado del Agua durante los quince días que permanecimos en Río, Raymond había alquilado dos departamentos amoblados; uno grande ubicado en la rua Oswaldo Cruz, que nos servía como centro de operaciones; allí dormían Raymond, Lilia, Gilles, Laurent, Ibrahima e Hilda Kiwasila de Tanzania y otro, más pequeño, situado a dos cuadras del anterior donde pernoctábamos Sanjit Bunker Roy de la India, Daniel Allard y Mildrey Villegas (del equipo del SIA de Montreal) y yo. Biba no se alojó con el grupo pues llegó a casa de una amiga.

El departamento pequeño donde yo dormía, no tenía teléfono, así que dejamos en el hotel mi nombre, la dirección y el número telefónico del departamento grande. Era lo único que podíamos hacer… no teníamos el número de la placa del auto, ni siquiera recordábamos la marca del vehículo… ni ninguna otra cosa que nos permitiera dar con el paradero del taxista.

Mis colegas fueron a cenar pero yo no tenía ánimos para salir en grupo. Me sentía mortificado y con rabia conmigo mismo por mi descuido… en fin…

A la mañana siguiente me levanté temprano y con mis compañeros de morada fuimos caminando hacia el departamento grande donde solíamos desayunar juntos. Al llegar, todos estaban ya en la mesa y conversaban animadamente. Algunos me hacían bromas y algo decían sobre mi cámara, pero yo seguía bastante molesto así que no les prestaba atención ni comprendía lo que me decían… De improviso… Raymond se inclinó y sacó algo que tenía entre sus pies debajo de la mesa.

Cuando vi la maleta azul, abrí los ojos y la boca desmesuradamente… ¡No entendía nada!...

Mi primera reacción de asombro, devino casi de inmediato en furor, pues pensé que el día anterior alguno de ellos había escondido la maleta, por jugarme una especie de broma de mal gusto y me habían hecho pasar momentos realmente desagradables…

Tardé varios minutos en comprender lo que había sucedido, al principio todos hablaban simultáneamente -en todos los idiomas- me felicitaban y me daban palmadas en la espalda pero yo seguía alelado sin poder entender toda esa algarabía.

Por fin la voz firma de Raymond se impuso sobre esa cacofonía y con total calma empezó a  contarme lo que había acontecido.

Como a la una y media de la madrugada -todos, a esa hora, dormían desde hacía rato- sonó el teléfono… Raymond descolgó pero no lograba entender nada, pues alguien del otro lado de la línea le hablaba a gran velocidad en portugués… Cuando oyó mencionar mi nombre, tuvo una excelente idea, despertó a la señora que hacia la limpieza quien, por casualidad, se encontraba allí esa noche (se le había hecho tarde y pidió permiso para dormir en la habitación que normalmente ocupaba, pues brindaba sus servicios a los propietarios del departamento). La señora respondió el teléfono, entendió de lo que se trataba la llamada y -despacio y por medio de señas- explicó a mis amigos que era alguien del Hotel Atlántico Copacabana que tenía al frente a un taxista que había ido allá para entregar una maleta con las cámaras y demás pertenencias.

Raymond pidió a la señora que le dijera al taxista de dejar la maleta en el hotel pero parece que allí no querían recibirla pues yo no era huésped, ni estaba allí registrado…No querían asumir responsabilidad alguna, en aquel enredo…

Volvió nuevamente a producirse un complicado diálogo con traducción improvisada del portugués al francés a través del lenguaje de señas… y Raymond le pidió a la señora que pidiera al taxista, traer la cámara hasta el departamento para recibirla y poder darle una gratificación por su amabilidad y todas sus molestias.

Como a las  dos de la mañana llegó el taxista, subió al departamento, verificó que se trataba de las mismas personas que habían utilizado sus servicios la tarde anterior (claro reconoció a Raymond, de inmediato… su corpulencia no habría podido pasar desapercibida)… entregó la maleta, no quiso recibir ninguna recompensa… se despidió de todos los presentes que permanecieron boquiabiertos un buen rato, tomo el ascensor y se perdió en los laberintos de esa gigantesca ciudad sin haber dejado su nombre ni ningún tipo de coordenadas para poder encontrarlo nuevamente.

Cuando Raymond me contó la historia no lo podía creer… yo seguía como atontado.

Como tratando de explicar lo inexplicable, les conté la trasmisión de energía que había hecho mi mujer a esa maleta en el aeropuerto de Quito…

Bunker Roy abrió la boca por primera vez, me pidió algo más de explicaciones sobre lo que Marie Thérèse había hecho, le dije que ella había hecho un curso dictado por unos japoneses que se llamaba algo así como Mahikari…

No me dejó continuar…, dijo: – ¡Ah, con razón...! Y, sin decir nada más, salió del departamento para dirigirse al Foro.

Recordé que en la maleta tenía el folleto de Mahikari que las chicas brasileras me habían dado la noche de la “vigilia de las religiones” y lo busqué para enseñárselo a los demás que no entendían -esta vez ellos- casi nada.

Abrí la maleta con cuidado y con una suerte de recelo por no saber con qué me podía topar allí. De inmediato me tranquilicé, estaba todo: la cámara de video, la cámara de fotos, los casetes con el filme del globo y dos o tres nuevos, un par de rollos fotográficos, mi libreta de direcciones, varias tarjetas de visita y papeles recibidos en los días anteriores, una credencial con mi foto, que me acreditaba como profesor de la Facultad de Arquitectura de la U. Central de Quito (olvidada allí por casualidad…) en fin… ¡nada faltaba!...

Bueno… en realidad algo había desaparecido…

Lo único que no encontré…lo único que se guardó el taxista, fue el folleto de Mahikari….

¡Inexplicable!...  

Todo esto fue desconcertante para todos…  y por supuesto mucho más para mi…

Y fue mucho más desconcertante cuando, ya entrado el día, fui hasta el hotel para agradecer al recepcionista por su llamada… su amabilidad me había permitido recuperar todas mis pertenencias…

En la recepción del hotel  pude enterarme de información adicional que vuelve a esta historia todavía más extraordinaria.

Parece que el taxista les comentó que cuando nos dejó en el bar, él no se dio cuenta que habíamos olvidado la maleta en su carro. Continuó laborando desde ese momento hasta la media noche. No recordaba cuántos pasajeros tomó en esas cinco o seis horas, pero calculaba que posiblemente fueron más de veinte. ¡Ninguno se aventuró a llevarse la maleta! Cuando llegó a su casa, la descubrió detrás de su asiento y, admirado, la abrió para revisar su contenido; al ver todo lo que allí había, se dio cuenta que no tenía forma de saber cuál de los pasajeros que había conducido en su taxi en esa tarde, era el propietario de esos equipos.

Encontró mi libreta de direcciones pero tampoco eso le decía nada, no dio con ninguna dirección, tarjeta  o nombre de hotel, que le diera alguna pista.

Siguió revisando el contenido y descubrió en uno de los compartimentos mi credencial de profesor universitario… al observar la foto pudo recordarme… ¡Yo era una de las personas que le había pedido que nos llevara al Hotel Atlántico en la playa de Copacabana!

Guardó todo nuevamente en la maleta, salió de su casa, arrancó el taxi y enfiló hacia Copacabana.

No tengo la menor idea de dónde podría vivir este buen samaritano en esa enormidad de ciudad pero, sin importar la hora, ni la distancia, se lanzó nuevamente a las calles de la urbe para dar con mi paradero.

Cuando llegó al hotel, como a la una de la madrugada y preguntó por mí, por supuesto le dijeron que no estaba alojado en el hotel… y que no me conocían...

Parece que el hombre insistió, hasta volverse casi fastidioso, argumentando que yo le había pedido que me llevara a ese hotel como a las cinco y media de la tarde del día anterior… pidió que revisaran nuevamente los registros pues podía tratarse de un error… ¡tampoco me encontraron!... hizo que me buscaran en la cafetería, en los restaurantes y en otras instalaciones públicas del hotel, con idéntico resultado, nadie daba razón de mi.

Sacó mi credencial para mostrar la foto a ver si alguien me había visto o me recordaba…

Estaba en esas discusiones cuando salió de algún recinto interior el empleado a quién yo había dejado mi nombre y el teléfono del departamento de mis amigos (según me contó, su jornada de trabajo había concluido a media noche y ya había entregado el turno a su remplazo) al escuchar la acalorada discusión de su colega con un conductor de taxi impertinente, se acercó a la recepción para ver cuál era el problema… el taxista le repitió la historia y mostrándole mi foto le dijo que yo era la persona a quién buscaba…

El hombre recordó al reconocerme, que efectivamente yo había pasado por el hotel por el asunto de una maleta olvidada en un taxi… buscó entre sus papeles y dio con mi nombre y número telefónico. El taxista hizo que me llamaran y así fue como logró devolver la maleta.

Así concluyó esta historia de cámaras y energías positivas en medio del barullo de Eco-92.


He ilustrado un relato anterior con fotos tomadas en los días posteriores con la cámara de fotos recuperada y guardo por supuesto, con mucho afecto, los videos (de mi participación en las discusiones y en la redacción del tratado del agua del que fui protagonista en el Foro) registrados con la cámara de video que se paseó toda una noche en un taxi por las calles de Río de Janeiro, para volver a mis manos de la forma tan singular que he relatado.

Esta fue mi primera experiencia con Mahikari. Luego he tenido otras, igualmente sorprendentes, pero ellas serán motivo de otros relatos.

martes, 3 de julio de 2012

Brasil 1: ECO 92 - La Cumbre de la Tierra


En el mes de junio de 2012, se desarrolló en Brasil la cita mundial sobre ambiente y desarrollo sostenible que fue promovida con el nombre de “Río+20” en alusión al aniversario de la “Cumbre de la Tierra” (la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo - UNCED), que se desarrolló en Río de Janeiro hace veinte años.

Eso me ha llevado a recordar una serie de eventos y experiencias que viví en esa ciudad brasilera hace dos décadas, cuando participé en ese gran foro transcontinental que fue conocido también como “Eco-92”.

Viajamos a Río con mi amigo y colega de CIUDAD, Diego Carrión. Él iba a participar en las actividades organizadas por la Coalición Internacional del Hábitat (HIC) y yo en las que había previsto realizar en esa ciudad, el Secretariado Internacional del Agua (SIA) durante la “Cumbre de la Tierra”.

Como ya he relatado anteriormente, yo había organizado en Quito en los primeros días de diciembre de 1991, un foro latinoamericano al que bautizamos como “Forum-Quito-H2O: Agua, saneamiento, medio ambiente y desarrollo” por encargo del “Secretariado Internacional del Agua” en asociación con “REDES” y “CIUDAD”. 


Previamente el SIA había realizado dos foros semejantes, uno asiático y otro africano;  los tres fueron pensados como actividades preparatorias a la “Cumbre del Tierra” que se llevaría a cabo en  Río en junio de 1992.  

Para unificar los criterios surgidos de los tres foros continentales el SIA organizó en Estrasburgo, Francia a fines de diciembre de 1991 el foro intercontinental: "ONGs, agua y medio ambiente, estrategias para el futuro". Allí unificamos en un solo documento los resultados, enfoques y planteamientos de los tres foros y planificamos una serie de estrategias para participar con éxito y contundencia en Río de Janeiro, seis meses  después.

Una de las constataciones que fueron debatidas se refería a que la problemática del agua no había sido incluida en la agenda de la Conferencia Oficial… ¡era increíble!... no lo podíamos creer pero efectivamente pudimos constatar que el tema del agua no había sido considerada como uno de los ejes prioritarios de la “cumbre sobre ambiente y desarrollo” a pesar de su importancia para la vida del planeta y de su importancia para todo tipo de actividades ligadas al concepto de desarrollo…

Era impensable que no se discutiera el tema del agua en relación al concepto de “desarrollo sostenible” y como un derecho ligado al “derecho a la vida” y a la conservación de la naturaleza.

Así pues, como miembros del “Secretariado Internacional del Agua” nos propusimos tener un rol protagónico en “Eco-92”.  Nos inscribimos para participar en el “foro alternativo” que iba a desarrollarse de manera paralela a la “conferencia oficial” para lograr junto a otras ONG, organizaciones comunitarias, instituciones académicas y otros actores de la sociedad civil, un planteamiento común, que diera cuenta de las preocupaciones, debates y propuestas de la comunidad internacional en relación al agua.

Logramos luego de un importante cabildeo en los meses subsiguientes, que se organizara en el llamado “Foro de las ONG”, una mesa de debate sobre la temática del agua. En ese ámbito deberíamos producir un “Tratado alternativo sobre el agua” con el propósito de hacerlo llegar a la Conferencia de ministros y mandatarios para que al menos pudiesen sensibilizarse sobre ese importantísimo problema. (Ya en los hechos a ese debate y al tratado de él derivado, se lo denominó “Tratado del agua dulce”, pues en otra mesa iba a debatirse el tema de los mares y océanos).

El otro propósito que nos impusimos para nuestra presencia en Río, fue llamar la atención de las autoridades pero también de los medios y de la población mundial en general sobe la importancia del cuidado del agua, para la preservación ambiental pero también para un desarrollo respetuoso de la vida.

Ahí nació -de la mente creativa e ingeniosa de Raymond Jost- el concepto denominado “La Gota de la Esperanza”.

Como ya he relatado el SIA agrupa a personas de diversas nacionalidades y de todos los continentes: representantes de varias ONG, asociaciones, redes, instituciones académicas… actores de muchas diferentes vertientes vinculadas al sector del agua, al saneamiento y al desarrollo.

La cabeza y el motor del SIA es Raymond Jost, un alsaciano residente en Montreal desde hace mucho tiempo, de dos metros de alto, dos de ancho y una cabeza en constante proceso de ebullición en lo que tiene que ver con la generación de ideas e iniciativas siempre novedosas e interesantes.

Nos propuso una idea que enseguida nos encantó: llegar a Río de Janeiro con un globo aerostático tripulado, con forma de “gota de agua”. El globo se elevaría en diversos lugares importantes de la ciudad y en distintos momentos, para sensibilizar a todos sobre la importancia del agua para el ambiente.

En los meses siguientes preparamos con detenimiento los detalles de esta formidable idea y los mecanismos para llevarla a la práctica.

En la concepción original de Raymond, el globo serviría para conducir el “Tratado alternativo sobre el agua” desde el “Foro de las ONG” a la sede oficial de la Conferencia para ser entregado a todos los gobernantes del mundo. (Esto finalmente no fue posible hacer porque la “seguridad” de los presidentes no lo autorizó). 

El 26 de mayo de 1992 obtuve la visa requerida para poder ingresar al Brasil y viajamos a Río con Diego, el sábado 30 de mayo de ese año.

En un reporte de mi viaje que redacté a mi regreso, puntualizaba que los objetivos de mi presencia en Eco-92 eran: el Lanzamiento del globo “Una Gota de la Esperanza”, participación en la ceremonia de apertura y presencia en el “Foro Global de ONG”; presencia y participación en la UNCED/92; contribución a la discusión del tema "agua" y participación en la redacción del "Tratado sobre agua" en el Foro Global de ONG y promoción de CIUDAD, REDES y del SIA.

El lunes 01 de junio, junto a Raymond y mi colega brasilera Regina Pacheco, a quién todos conocemos cariñosamente como “Biba”, mantuvimos una reunión con Telma Castello Franco, representante del Foro Brasile­ro de ONG para programar nuestra participación y lograr nuestra inscripción en el Foro Global de ONG en la mesa que enfocaría el tema del agua. Luego realizamos una visita del Parque Flamengo sede de las actividades del Foro Global de ONG para familiarizarnos con ese espacio.

En la noche los miembros del SIA tuvimos una reunión informal un departamento que alquilamos como sede de nuestro cuartel general en la rua Oswaldo Cruz. Participaron en esa reunión Lilia Ramos de Filipinas, presidenta del SIA, Raymond Jost, Gilles Huot, Daniel Allard y Mildrey Villegas del equipo del SIA de Montreal, Regina Pacheco de Brasil, Ilbrahima Cheik-Diong de Senegal y Mario Vásconez del Ecuador.

El martes 02 Lilia y yo volvimos a reunirnos con Telma Castello Branco para definir los detalles de nuestra participación en el Día del Agua (que tendría lugar en la “Casa Franco-Brasileña” el viernes 05 de Junio) y en la sesión destinada al tema del agua en el Foro Global (el domingo 07 de Junio).

En la tarde, todos los miembros del SIA estuvimos presente en la Playa Flamengo para la inauguración del Foro de las ONG.

Maurice F. Strong, Secretario General de la Conferencia ECO-92, quien desde hacía varios meses había ofrecido que las bases para la protección ambiental establecidas en Estocolmo en 1972, se desarrollarían y ampliarían en la cita de Río, durante la inauguración del Foro cambió sorpresivamente  su discurso.

Strong había mantenido que “los habitantes del planeta, especialmente los jóvenes y las futuras generaciones, considerarían a los delegados oficiales como responsables por las realizaciones u omisiones que pudieran salir de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro”.

Sus frases: “La Tierra es nuestro único hogar… ésta es la última oportunidad para salvarla… su destino está literalmente, en nuestras manos", habían tenido gran impacto. 

Sin embargo, en la conferencia de prensa luego de inaugurar el Foro de las ONG modificó su declaración anterior, diciendo a los periodistas allí reunidos que le presionaban por resultados concretos: "…nosotros no podemos salvar el mundo de un solo plumazo…";  agregando a continuación: "…ustedes tienen  que comprender que para estos problemas… “no hay no hay soluciones rápidas…".

En “Río+20” se vio que esas palabras resultaron proféticas… Veinte años después poco o nada se ha avanzado en cuanto a la preservación del planeta y en cuanto a poner freno al derroche, a la depredación de los recursos naturales y a la contaminación.  




Pero volvamos al tema de la inauguración del Foro de las ONG y el lanzamiento de nuestro globo como parte del acto inaugural.

Esa tarde del martes 02 de junio, en la playa Flamengo, una de las más celebres de Río de Janeiro, miles de personas se congregaron para este evento que comenzó cuando la multitud dio la bienvenida a una embarcación, réplica de un barco vikingo, bautizada con el nombre de “Gaia” en honor de la diosa griega de la tierra y la naturaleza.

El velero había zarpado de Noruega y recorrió 17000 millas náuticas portando una carga de mensajes de miles de niños, a los líderes del mundo, en los que les pedían llegar a acuerdos para proteger el planeta.

El acto inaugural contó con la presencia de la actriz brasileña Regina Duarte y el actor inglés Roger Moore que actuaron como maestros de ceremonia. Recuerdo que Moore metió la pata y de forma bastante inapropiadamente hizo referencia a sus visitas previas a Rio de Janeiro en el marco del jet set y de sus hazañas como agente 007, lo cual no fue necesariamente bien aceptado por la gente…

Ciertos boletines de prensa así lo reseñaban pero, en todos los casos, los periodistas destacaban que pese a ello, el “invitado de honor” de la noche fue nuestro globo: 

“El evento final de la ceremonia fue el lanzamiento simbólico de un globo de aire caliente de 80 pies de alto llamado ’Una gota de la esperanza’. El globo, según los organizadores, viajará alrededor del mundo durante los próximos dos años, llevando a todos los países las resoluciones adoptadas en Río de Janeiro”
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Para llevar a cabo su idea durante la conferencia de Río de Janeiro,  Raymond no consiguió un globo en forma de “gota” pero consiguió un globo sencillo de color blanco en el que hizo pintar una enorme gota de agua de color azul.

Otro globo más grande, fue bautizado posteriormente -como fue la propuesta original en la reunión de Estrasburgo- con el sugerente nombre de “La Gota de la Esperanza” y ha estado presente en una serie de importantes eventos mundiales sobre temas ambientales y del agua, como un símbolo activo de las acciones y propuestas del Secretariado Internacional del Agua.


La “Gota de la Esperanza” fue concebida como un símbolo del compromiso ambiental de todos, portador de un mensaje de esperanza y de solidaridad que de testimonio del compromiso de diversos grupos e individuos implicados en la conservación del agua y el respeto a la vida en el planeta.

En Río la inauguración del Foro fue una ceremonia muy emotiva y el lanzamiento de la "Gota de la Esperanza” uno de los actos más significativos de ese gigantesco carnaval en el que participaron cientos de personas de todo el mundo.

Otros colegas del SIA habían llegado a Rio y pudieron estar presentes en ese acto, acompañando a Raymond y a Lilia que estaban en el estrado; Biba y yo nos reunimos allí con queridos amigos como Gilles Hout de Canadá, Ibrahima Cheik-Diong de Senegal y Laurent Chabert d'Hières de Francia.

El enorme globo de veinte y cuatro metros de alto fue pensado como una herramienta de sensibilización, comunicación y educación… y tuvo un gran impacto.

Para promover esa iniciativa sacamos un tríptico con un dibujo del globo y la información básica de sus principios y objetivos.

Es curioso, no se si fue una casualidad o si el artista se inspiró en su interlocutor, pero el dibujo del globo de ese folleto, siempre me pareció la viva imagen de Raymond, su creador
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El montaje de la “operación globo” fue posible gracias a un vasto movimiento internacional de solidaridad en el que participaron innumerables actores vinculados a la cuestión del agua. Los aliados de la “Gota de la Esperanza” provinieron tanto del Sur como del Norte… en el proceso participaron y sumaron sus aportes, diversos actores: agencias de cooperación internacional, ONG, colectivos ciudadanos, gobier­nos locales, organismos internacionales, empresas, centros de investigación y formación, etc. Uno de nuestros aliados en esa ocasión fue nuestro viejo amigo Jacques Bugnicourt, fundador de la ONG “Enda-Tiers-Monde” de Senegal.

El miércoles 03 todos los colegas del SIA subimos al “Morro de Urca” y al “Pan de Azúcar” para participar en los vuelos del globo. Este se pudo elevar -una y otra vez- en esos emblemáticos lugares como parte del objetivo de promover la importancia del tema del agua en ECO-92.

Tuvimos un gran éxito en esa acción… en los dos sitios la gente perdía la cabeza por subir al globo y contemplar desde lo alto, la magnifica vista de la ciudad y la bahía de Río.

El jueves 04 nos desplazamos con Lilia a “Río Center”, sede de la reunión oficial UNCED-92, para inscribirnos y participar también en ese ámbito de discusión y toma de decisiones. Para nosotros era importante realizar las acciones de comunicación y aportar al debate en el foro alternativo, pero considerábamos de importancia fundamental también, el poder dialogar e intercambiar ideas con quienes conducen las políticas a nivel planetario y a nivel de los gobiernos nacionales y locales.

En la tarde, junto con Biba participamos en la reunión sobre “la cuestión urbana” que se había programado en la carpa 18 del Parque Flamengo como parte de as acciones de nuestros colegas de la Coalición Internacional del Hábitat – HIC.

Allí nos pudimos reunir con queridos amigos como Enrique Ortiz Secretario General del HIC, Alejandro Florián de Fedevivienda-Colombia, Diego Carrión (mi colega de CIUDAD), Etienne Henry del INRETS- Francia, Alfredo Rodríguez de SUR-Chile, Silvio Caccia Bava y Elizabeth Grimberg de POLIS-Brasil, entre otros.

Elizabeth nos hizo una entrevista e Biba y a mí sobre el rol del Secretariado del Agua, sobre nuestra participación en esa estructura en representación de América Latina y sobre el globo “Una Gota de la Esperanza” que tanto impacto provocó en Río en ECO-92. Esas entrevistas fueron publicadas algún tiempo después en la revista de POLIS sobre “El futuro de las ciudades”.

El viernes 05 de junio participamos en la celebración prevista por el “Día del agua” en la Casa Franco-Brasileña y luego en una reunión sobre gestión de cuencas hidrográficas y participación popular. Allí, con Biba, tuvimos la ocasión de reunirnos con nuestro recordado amigo Celso Daniel, que llegó a ser en 1997 prefecto de Santo André en el Estado de Sao Paulo. (Años más tarde -en enero de 2002- Celso fue cobardemente asesinado estando todavía en funciones, luego de su relección).

En ese lugar también hicimos subidas y bajadas sucesivas del “globo” y pudimos invitar a acompañarnos en esa actividad a varias personalidades presentes, como al Gobernador de Río, Leonel Brizola y al propio Celso que subió varias veces, disfrutando como un niño chico de esa experiencia.  

El sábado 06 tuvimos una reunión del Consejo de Administración del Secretariado Internacional del Agua en el departamento de la rua Oswaldo Cruz. Participaron en esa reunión nuestra colega Lilia Ramos de Filipinas, presi­denta del SIA, , Gilles Huot, de Canadá, nuestro tesorero, Raymond Jost, Secretario General, lbrahima Cheik-Diong de Senegal, Mario Vásconez del Ecuador, Hilda Kiwasila de Tanzania, Regina Pacheco de Brasil, Laurent Chabert d'Hières de Francia y Sanjit Bunker Roy de la India.

En la tarde participé en una reunión con personeros de unas 20 ONG del Foro Brasilero interesadas en el tema del agua, para discutir sobre la programación prevista para el día domingo 07 de Junio, en el Parque Flamengo. En esa reunión se decidió que Telma Castello Branco y yo seríamos los coordinadores de la discusión del “Tratado del Agua Dulce” y se incorporó a Emilia Rutkowski como relatora. (Posteriormente, por razones internas, el Foro decidió sustituir a Telma por Mario César López como  coordinador brasilero de las sesiones).

El domingo 07 se inició el debate sobre el tema del agua en la sesión de trabajo que, según la programación del Foro Global de ONG, se debía realizar en la carpa 33 del Parque Flamengo.

La jornada comenzó con la presentación de varias experien­cias. La coordinadora de la sesión fue mi colega Lilia Ramos de Filipinas y los expositores fuimos Aminata Traore de Mali, Jean Jaques Gibert de Francia y yo.

En mi intervención hice referencia a los aportes de dos redes internacionales en las que participaba REDES y SIA y presenté el documento síntesis de la reunión de Estrasburgo como propuesta que sirviera de base para la discusión y la estructuración del “Tratado sobre agua dulce”.

Sobre la base de ese documento y los aportes de diversos colegas del Foro Brasilero, se dio inicio a la discusión de la propuesta del Tratado del Agua. Esa parte de la sesión fue coordinada por Mario César López (Apedema/Brasil) y nos encargamos de la relatoría: Emilia Rutkowski (ADUNICAMP / Brasil), para la versión en inglés; Mario Vásconez (SIA - REDES - CIUDAD / Ecuador), para la versión en español; Laurent Chabert d'Hières (SIA - EAU VIVE / Francia), para la versión en francés y Telma Castello Branco (CAATINGA / Brasil) para la versión en portugués. (Estas dos últimas personas, sin embargo se excusaron de continuar participando en la relatoría final).

En la noche iniciamos el trabajo de relatoría cotejando nuestras notas del debate para  estructurar el texto del Tratado del Agua. Nos reunimos para ello en la sala de computación del Hotel Gloria: Emilia Rutkowski (para el texto en portugués), Mario Vásconez (para el texto en español) y N. S. Peabody III (para el texto en inglés). Algunos miembros del Foro Brasilero también participaron de vez en cuando en la discusión.

Nos pusimos de acuerdo en el texto en una primera versión en inglés y posteriormente Emilia y yo hicimos la traducción al portugués y al español. Una vez con el texto terminado en los tres idiomas, los imprimimos y fotocopiamos. Fue un trabajo agotador, terminamos exhaustos como a las 3 de la mañana, pero con la satisfacción de haber cumplido de buena forma, esa importante delegación.

Al día siguiente, el lunes 08, en la mañana, hicimos la presentación del borrador de la relatoría y leímos el texto del “Tratado” al conjunto de personas que habían participado en la discusión del día anterior y a otras personas interesadas en el tema. Ese debate tuvo lugar también en la Carpa 33 del Parque Flamengo. Al final de la mañana logramos que los asistentes aprobaran el documento con enmiendas menores.

En la tarde los tres redactores nos volvimos a reunir en la sala de computación del Hotel Gloria para la tarea de complementar la redacción del “Tratado sobre Agua Dulce” según las propuestas y aportes de la discusión general de esa mañana. Repetimos el procedimiento… primero hicimos los ajustes al texto en inglés… luego atacamos su traducción al español y al portugués… y posteriormente  su impresión y fotocopiado.

La firma oficial del “Tratado sobre Agua Dulce” fue al día siguiente, en la Carpa 290 del Parque Flamengo.

El texto del “Tratado” se inicia con un PREÁMBULO que da cuenta del Escenario Internacional y la problemática del agua, el medio ambiente y el desarrollo; establece luego una serie de PRINCIPIOS GENERALES y aborda a continuación un PLAN de ACCIONES, que toca temas sumamente importantes como: a) Organización de la sociedad; b) Información y participación local; c) Conservación y restauración ambiental; d) Elaboración de estudios y difusión de tecnologías; e) Condiciones para la implantación; y f) Estrategias Complementarias. Termina con un detalle de los COMPROMISOS que los diferentes actores deberán asumir y un punteo de las posibles fuentes de RECURSOS para poder hacerlo realidad.

Todo este enredo fue una tarea ardua y agotadora pero logré cumplir con éxito los objetivos previstos con mis colegas del SIA para nuestra presencia en ECO-92: hacer una importante contribución a la discusión del tema “agua" y participar en la redacción del "Tratado sobre Agua” en el Foro Global de ONG.

Diego había tenido también un rol protagónico en la redacción del “Tratado sobre la cuestión urbana: los asentamientos humanos y el derecho a vivienda, la ciudad y el hábitat”.

Los dos como representantes de CIUDAD en esta cita mundial terminamos agotado pero satisfechos. Nuestra presencia en ECO-92 fue realmente significativa.

A nuestro regreso a Quito decidimos dejar un testimonio documental de nuestra participación en la “Cumbre de la Tierra” y realizamos la impresión de los dos tratados en los que participamos: el “Tratado de Agua Dulce” y el “Tratado sobre la Cuestión Urbana”. 

Los dos textos fueron incluidos en un documento de CIUDAD que recogía además otros tratados que fueron producidos también en su versión en español: el “Tratado sobe Comunicación, Información, Medios y Redes”; el “Tratado sobre la Deuda”; el “Tratado sobre Educación Ambiental”; el “Tratado sobre Energía”; el “Tratado sobre Residuos”; el tratado sobre “Pueblos Indígenas de América” y el “Tratado entre Pueblos Indígenas y ONG”. 
 
Un par de meses después, en CIUDAD conseguimos unos recursos del Grupo de Trabajo sobre “Deuda externa y desarrollo” e hicimos una compilación que estuvo a mi cargo, que publicamos con el titulo “Agua y Sociedad”. 

En ese libro reprodujimos los principales textos producidos sobre el tema del agua en diversas reuniones previas y durante la cita de Río: la “Carta de Montreal sobre Agua y saneamiento”, las Conclusiones del “Forum-Quito-H2O”; las Conclusiones del “Foro de Estrasburgo” y el “Tratado Alternativo sobre el Agua” producido por las ONG en ECO-92. Incluimos también el “Tratado sobre la Cuestión Urbana” y el “Tratado sobre la Deuda”.
En los actuales momentos, luego del 6to Foro Mundial del Agua (Marsella, marzo/2012) y de RIO+20 (junio/2012) en donde se trataron de evaluar los avances y el cumplimiento de los retos y compromisos establecidos en ECO-92, las ONG de todo el mundo seguimos luchando por difundir y socializar nuestras propuestas y realizaciones y por lograr cambios en las políticas de los gobiernos y las agencias de Cooperación en lo referente al agua, el saneamiento, el ambiente y el desarrollo sostenible pero sin mayores respuestas y resultados.

Numerosas ONG de América Latina nos hallamos desarrollando diversas iniciativas regionales y conjuntas para propiciar el debate, el diálogo, el intercambio de soluciones, conocimientos e información, así como el desarrollo de estrategias de comunicación e incidencia sobre la problemática del agua y el medio ambiente.

En ese marco presenté una propuesta para dinamizar una iniciativa de debate en los países de América del Sur para que las ONG de esta subregión, tradicionalmente muy activas, aporten a un proceso que luego podría tener mayor cobertura y participación a nivel global.

Conseguí el apoyo de la Empresa Pública Metropolitana de Agua  Potable y saneamiento de Quito (EPMAAPS-Q), de “Conservation International”, del “Instituto de la Ciudad”, de la Secretaría Nacional del Agua (SENAGUA) para poder organizar en coordinación con el Secretariado Internacional del Agua (SIA) un nuevo foro regional que titulé FORUM-QUITO-H202. Presenté la propuesta a los responsables de la movilización internacional denominada “Efecto Mariposa – de lo local a lo global” pero no tuve una respuesta concreta.

Trataremos de sacar adelante esta iniciativa en otro momento… pero tengo la impresión de que se está cumpliendo lo expresado en una caricatura que señalaba que deberemos esperar RIO+40 para ver que es lo que no hemos hecho luego de RIO+20.

 
-          Y… finalmente… ¿A qué resolución llegamos?
-         ¡Deja todo para Rio+40 y vamos a broncearnos a Copacabana…!!!