Escribí hace poco un relato que titulé “La cultura gastronómica filipina
y las influencias culturales”, ese texto me ha llevado a recordar una serie de
anécdotas y vivencias de mis viajes a Filipinas.
En total he estado en Filipinas en tres ocasiones. En todas pude
compartir vivencias extraordinarias con queridos amigos y conocer distintos
lugares fantásticos en ese bello país del sudeste asiático.

La Provincia de Laguna se ubica en la isla de Luzón. Lilia Ramos presidente del SIA y Directora de la ONG
local “Aprotech-Asia”, había reservado para nuestra reunión un formidable
resort llamado “Lagos del Sol”, situado entre las aguas del lago “Caliraya” y el
frondoso bosque de sus alrededores.

Las comodidades de las instalaciones en medio de la belleza del lago y de
la naturaleza hacen de ese lugar un verdadero paraíso.
Para asistir al Seminario, los participantes nos desplazamos hasta el
hotel en un “yipni” de carrocería cromada.
Viendo las fotos que he podido extraer de un viejo video de esa época,
resulta impresionante no solo vernos tan jóvenes sino además, mucho más
delgados (sobre todo, mi amigo Raymond Jost quien aparece en las imágenes con
cuarenta kilos menos).
Los “yipnis” son el medio de transporte público más popular de Filipinas
y tienen una imagen parecida a la de los carros que se vendían en Ambato en la
feria de juguetes de “Finados” o al “Andino” que fue el primer vehículo
producido en el Ecuador en la década de los sesenta.
Los “yipnis” fueron originalmente hechos con jeeps de las fuerzas armadas de los Estados Unidos luego de la Segunda Guerra Mundial. Desde esa época son reconocidos por su carrocería plateada con decoraciones coloridas y extravagantes.
Cuando las tropas estadounidenses comenzaron a salir de las Filipinas al final de la Segunda Guerra Mundial, los centenares de jeeps del ejército fueron “dados de baja” y vendidos a mecánicos y trasportistas locales quienes reconstruyeron los jeeps para permitir el transporte de pasajeros. Poco a poco la habilidad de esos artesanos fue originando el aspecto actual de los “yipnis” con parrilla de metal para la carga, ornamentos brillantes de cromo en el capot y las paredes laterales y adornos de colores llamativos.
Aunque los “yipnis” originales eran simplemente jeeps militares
restaurados, los yipnis modernos ahora son producidos en fábricas
independientes dentro de Filipinas, usando camiones japoneses de segunda mano,
previstos originalmente para llevar carga y no pasajeros.
Los fabricantes de “yipnis” compiten con las empresas que traen vehículos
importados; muchos construyen “yipnis” parecidos a los Hummer o a Toyota,
usando partes y accesorios de esos otros vehículos.
Viajar en “yipni” es una experiencia fabulosa, no todos disponen en
vidrios en la zona prevista para los pasajeros y cuando llueve, se utilizan
unas cortinas de plástico transparente para evitar que la lluvia haga estragos
en su ropa y en su humanidad.

Aproveché al ocasión para relatar a mis amigos que, cuando yo era
chico, en la casa de mi abuela, había un “Niño Jesús de Praga” en el cuarto de
planchado… La abuelita siempre nos advertía, -“¡Cuidado vayan a romper el Niño
Jesús de Praga, con esa pelota!”… Por muchos años yo pensé que “Praga” era el material
del que estaba hecho el niñito… como si la advertencia se hubiese referido al “Niño Jesús” de
porcelana, de cerámica o de barro.
.

Aprovechando ese evento, Raymond Jost previó hacer una reunión del
Consejo de administración del “Secretariado Internacional del Agua – SIA”. En
esa época, éramos parte de ese organismo Houria Tazi-Sadeq de Marruecos
(presidenta), Mario Vásconez de Ecuador y Bunker Roy de la India
(vicepresidentes), S.M.A. Rashid de Bangladesh y Lilia Ramos de Filipinas.
Todos habíamos sido invitados por el WSSCC al Foro Mundial y estábamos alojados
en un magnífico hotel en una zona turística de primer orden en la capital de
Filipinas.
Raymond era secretario general del SIA y Gabriel Regallet, el secretario
adjunto; los dos, así como otros miembros del SIA no eran parte de las lista de
participantes invitados por el WSSCC, así que se alojaron en una modesta casita
en un barrio de clase media de Manila. Sin embargo esa fórmula acarreaba dos
problemas: el primero era que algunos de los miembros del SIA estaríamos en el
hotel lujoso hotel y los demás en aquella casita sin posibilidad alguna de
reunirnos a causa de la distancia; y el segundo que el SIA no tenía fondos
suficientes para solventar el arriendo y la alimentación de aquellos colegas
que iban a alojarse en esa casa.
Decidimos que la opción era que los demás debíamos abandonar el hotel y
contribuir con nuestros viáticos al pago del alojamiento y la comida de todos.
Así lo hicimos Bunker, Rashid y yo.
Nunca me he visto degradado de una manera tan contrastante.


Todos los demás miembros del SIA estaban alojados en estrechos dormitorios
semejantes al nuestro… Sin embargo las alegres reuniones y las deliciosas
comidas preparadas por Raymond, compensaban las incomodidades. De esas
precarias condiciones habitacionales salieron planteamientos muy serios e
incluso resultados estratégicos muy interesantes. Gabriel Regallet y yo fuimos
electos representantes de las ONG -del norte y del sur- al Comité de dirección
del Consejo de Colaboración sobre Agua
Potable y Saneamiento – WSSCC, función que ejercimos, por al menos, cuatro años
y pudimos alojarnos en hoteles decentes en las reuniones preparatorias y en los
siguientes Foros Mundiales de WSSCC.
Como ya he relatado, mi tercer viaje a ese país fue en septiembre de
2003 en el marco de un Taller de intercambio de experiencias de vivienda
popular, Unión Europea - América Latina – Asia, organizado por “Hábitat para la Humanidad” de Filipinas. Varios
colegas del proyecto “Paso a Paso“-que impulsábamos en Perú y Ecuador- viajamos
a Filipinas para conocer las experiencias habitacionales impulsadas por
“Hábitat para la Humanidad”. A ese periplo se sumaron Carlos Guerrero de ASDE
(España), Gustavo Riofrío y Juan Tokeshi, de DESCO (Perú), Jenny Maldonado,
Silvana Ruiz, Nancy Sánchez y yo, de CIUDAD (Ecuador), junto a los anfitriones de “Hábitat para la Humanidad” de Filipinas, Elizabeth Quijano,
María Barbosa, Sophía Montañez, Charlito S. Ayco y Darren Ubongen.
En una de esas salidas tuvimos la oportunidad de visitar el conocido sitio turístico llamado “Chocolate Hills” (Colinas de Chocolate), formación geológica muy particular situado en la provincia de Bohol.
En “Chocolate Hills” es factible ver casi mil trecientas colinas
semiesféricas, en una superficie de 50 hectáreas; todas cubiertos de hierba
verde que se vuelve marrón durante la estación seca, de ahí el nombre.
Las colinas son una importante atracción turística tanto que aparecen en
la bandera y en el escudo de la provincia y han sido declaradas “Monumento
Geológico Nacional” y se ha propuesto para su inclusión en la lista de espacios
a ser declarados “Patrimonio Natural de la Humanidad” por la UNESCO.

Las Cataratas Pagsanjan son unas de las cascadas más famosas en las
Filipinas. Están situadas también en la provincia de Laguna y constituyen una
de las principales atracciones turísticas de la región.
Las cataratas son accesibles en canoa luego de un recorrido por el hermoso
río del mismo nombre a la altura de un pueblo homónimo, que data de comienzos
de la colonia española, situado en la confluencia de los ríos Balanac y
Bumbungan.
Las cataratas fueron declaradas “Parque Nacional” desde 1939 y ratificadas
como patrimonio natural en 1976. El parque nacional abarca una superficie de
152,64 hectáreas.
A fines de los años setenta la dificultad de grabar la película en
Vietnam obligó al célebre director a buscar escenarios semejantes a otros
países. La escena final de “Apocalipsis Now” se rodó en el entorno de las
cataratas de Pagsanjan.
El restaurante, cubierto, está construido sobre una especie de balsa que se desplaza sobre dos canoas impulsado por una tercera canoa ubicada en la parte posterior en la que se acomoda el motorista. Este personaje guía su embarcación y el restaurante flotante observando el rio por debajo de aquella estructura.
A bordo, un cocinero y varios meseros se encargan de atender a los
pasajeros que se ubican en mesas confortables para disfrutar del almuerzo y de
los paisajes del río. Todo acompañado de una música suave y delicada y detalles
exquisitos de decoración y buen gusto,
Al llegar a tierra y antes de emprender en nuestros “yipnis” el camino
de regreso hacia Manila, tuvimos la ocasión de observar varios ejemplares de un
animalito que ha llegado a constituir un verdeo símbolo de Filipinas, el
tarsier o ungooy.
Los tarseros (como sería la traducción de su nombre al español) son
primates que antes se clasificaba como prosimios (como los lémures) pero ahora
se consideran haplorrinos a diferencia de otras especies de primates
clasificadas como platirrinos y catarrinos.
Su hábitat se ha visto muy reducido y actualmente se restringe al sudeste
asiático: Filipinas, Borneo y Sumatra; los tarseros están ahora, en peligro de
extinción

Su pelaje es marrón grisáceo oscuro en la espalda y grisáceo amarillento
en el vientre. Su cabeza redondeada, sus orejas desnudas y membranosas y su nariz
peluda. Sus extremidades anteriores son cortas pero sus dedos son muy largos y
delgados.



Un poco más tarde, mientras hacíamos una visita a un programa de
vivienda que “Hábitat para la Humanidad“, desarrolla para una cooperativa de
recicladores, otra “banda” –esta vez de niños de los alrededores- nos rodearon
y reían con nosotros al escuchar que sabíamos numerosas palabras en “tagalo”,
el idioma local.
Ya he relatado que la presencia española en Filipinas, semejante a la
que tuvimos por acá por más de cuatro siglos, marcó culturalmente a esa nación
en cosas como el idioma. El hecho de que una gran cantidad de objetos que eran
desconocidos en las islas, hayan venido de la metrópoli condujo a la
incorporación de esos nombres al “tagalo”; todo el mundo cree que está hablando
en tagalo cuando llama “casa” a una casa, “mesa” a una mesa, “silla” a una silla,
“puerta” a una puerta y, ”ventana” a una ventana...
Yo también hice las delicias de nuestros juveniles acompañantes, haciendo para ellos una serie de malabares y trucos de magia. Al final fue más difícil sacarnos de encima a esa “banda” de párvulos que a la “banda” de “tarseros” de nuestra anterior escala.

Fue un lindo cierre para jornadas y experiencias que se podrán calificar de extraordinarias, tanto en lo profesional cuanto en los intercambios culturales.
Pero no todo fue risas e intercambios turísticos. Hicimos sesudas contribuciones al debate sobre le tema habitacional en el “Seminario de intercambio de experiencias de vivienda popular, Unión Europea - América Latina – Asia”, organizado por “Hábitat para la Humanidad” de Filipinas.
Adicionalmente, tuvimos la ocasión de participar en diálogos muy serios sobre
el problema de la vivienda y el desarrollo urbano, en el Senado de Filipinas y
en la delegación de la Unión europea en ese país junto a nuestros anfitriones,
los colegas de “Hábitat para la Humanidad” de Filipinas, Elizabeth Quijano,
María Barbosa, Sophía Montañez, Charlito S. Ayco y Darren Ubongen.
En resumen: una formidable oportunidad para debatir sobre temas que nos
han apasionado por muchísimos años pero también para conocer un cultura que
podría ser muy diferente e impenetrable pero que resulta más bien cercana
debido a una serie de raíces comunes.