El sábado 16
de abril 2016 el Ecuador sufrió el impacto de un sismo de magnitud 7.8 en la
escala de Richter que ha tenido devastadoras consecuencias sobre todo en las provincias
de la costa: Esmeraldas, Los Ríos, Guayas y sobre todo Manabí. El evento
sísmico deja hasta el momento (4 días después de ocurrido) un saldo de 480 muertos,
centenares de casas y edificaciones destruidas, 4065 heridos, 107 desaparecidos,
infraestructuras destrozadas y centenares de familias damnificados. Las cifras
por supuesto seguirán incrementándose pues los rescatistas que trabajan con
tesón y sacrificio siguen buscando sobrevivientes y víctimas fatales.
El epicentro se localizó en una zona costera no distante de la población de Pedernales, balneario y población turística hoy completamente destrozada, al igual que todos los asentamientos humanos vecinos particularmente Jama, El Matal, Cojimíes, San Vicente, Chone, El Carmen, Sucre, Rocafuerte, Bahía, Junín, Flavio Alfaro, etc. Los daños y pérdidas de vidas también han sido muy importantes en las dos ciudades más importantes y pobladas de la provincia de Manabí: Portoviejo, su capital y Manta, su principal puerto.
El epicentro se localizó en una zona costera no distante de la población de Pedernales, balneario y población turística hoy completamente destrozada, al igual que todos los asentamientos humanos vecinos particularmente Jama, El Matal, Cojimíes, San Vicente, Chone, El Carmen, Sucre, Rocafuerte, Bahía, Junín, Flavio Alfaro, etc. Los daños y pérdidas de vidas también han sido muy importantes en las dos ciudades más importantes y pobladas de la provincia de Manabí: Portoviejo, su capital y Manta, su principal puerto.
En todas esas
poblaciones se habla de que entre el 50 y el 80 % de las edificaciones de sus
zonas urbanas y sobre el 50% en las zonas rurales han sido afectadas por el
sismo. Las construcciones mixtas de madera y ladrillo o bloque no resistieron la
intensidad del sismo, pero también muchas edificaciones de hormigón sufrieron
serios daños o colapsaron por completo.
Resulta
importante realizar una visita técnica a la zona afectada para verificar in
situ los efectos del sismo y realizar un inventario de los principales tipos de
daños originados en las edificaciones por ese evento.
Realizar ese
inventario es indispensable para que en las actividades de reconstrucción que
deberán emprenderse no se repitan los errores de tipo técnico-constructivo que
han ocasionado la tragedia y para que en el futuro, otras edificaciones del
país no se vean afectadas de manera tan devastadora como ha acontecido en esta
oportunidad en Manabí y otras ciudades de la costa.
Es indispensable
evaluar los daños y los errores de diseño y construcción que pueden detectarse
como las causas del colapso de las edificaciones.
Esos errores
o fallas técnicas pueden verificarse tanto en la conformación de los cimientos,
como en los distintos tipos de mampostería, en los diferentes tipos de
estructuras utilizadas y en las soluciones más frecuentes de techos y cubiertas.
En otros casos los daños se deben a errores técnicos en la implantación de las
edificaciones y por otro tipo de fallas y errores constructivos.
Un recorrido
por calles y plazas verificando el impactante resultado del sismo en las
edificaciones, permitirá evaluar rápidamente los errores constructivos, que
pudieron llevar a aumentar la vulnerabilidad de las edificaciones.
La vulnerabilidad
de un objeto arquitectónico o de un asentamiento humano tiene que ver con su
incapacidad para soportar los efectos de fenómenos peligrosos y/o para
recuperarse de ellos. Los desastres no son sino la coincidencia entre un “fenómeno
o evento peligroso” -de origen natural o humano- y determinadas condiciones de
vulnerabilidad de las edificaciones y los asentamientos humanos.
Generalmente
se usa de forma inapropiada el término "desastre natural". Los
eventos o fenómenos pueden ser naturales (de la naturaleza) pero los desastres
no, éstos pueden evitarse si se disminuyen las condiciones de vulnerabilidad y
riesgo en las edificaciones y asentamientos humanos.
Los riesgos
son el peligro, probabilidad, contingencia… de daños o pérdidas humanas
provenientes de la amenaza de un fenómeno natural (terremoto, inundación,
deslave, hundimiento, alud, derrumbe, erupción etc.) o de una acción humana (explosión,
incendio, dispersión de gases o substancias peligrosas, etc.).
El riesgo
depende de la vulnerabilidad de un objeto arquitectónico o de un asentamiento
humano ante cualquier tipo de amenaza (de fenómenos naturales o no). El
resultado puede ser un desastre.
En un rápido
recorrido por Manabí y las otras provincias afectadas se puede verificar que
muchos errores técnicos y constructivos han aumentado la vulnerabilidad de las
construcciones y el riesgo para los seres humanos. La cantidad de casas y
edificios colapsadas, seriamente afectadas o parcialmente destruidas así lo
evidencia.
Escuché una
entrevista que Andrés Carrión le hacía a
mi amigo el ingeniero Hugo Yépez, ex Director de Instituto Geofísico de la
Escuela Politécnica Nacional y conocido especialista en este tipo de temas, él
señalaba de forma muy apropiada que nos son los terremotos los que origina
víctimas y desastres. Son la precariedad y deficiencias -en cuanto a diseño y
construcción- lo que aumentan la vulnerabilidad de las edificaciones que ante un
sismo o cualquier otro evento natural pasan factura… convirtiendo ese evento en
algo de consecuencias catastróficas.
Es
encomiable la organización y planificación que muestra las diversas instancias
del Estado para enfrentar este tipo de situaciones, la inmediata activación de
los COE, a nivel nacional, provincia y cantonal así lo evidencia. También se
debe resaltar la solidaridad y apoyo que todos los ecuatorianos y los países
amigos han mostrado en esos difíciles momentos. Pero pensando ahora en el
futuro mediato e inmediato los gobiernos locales deben asumir sus responsabilidades
de control en cuanto al tema riesgos.
Los
gobiernos locales -que no lo han hecho hasta ahora- deben asumir con energía y
responsabilidad su rol al aprobar planos y otorgar permisos de construcción de
las edificaciones formales pero también su rol en el control y legalización de
las edificaciones y asentamientos informales.
Hugo
dio un concepto que muestra con justeza
la importancia de ese rol de regulación, seguimiento y control: “un
sismo es el inspector más severo y enérgico que constata si una edificación cumple
o no las normas y requisitos técnicos de diseño y construcción”… el sismo no
admite, sobornos, coimas, favores, ni razones políticas o de intereses
económicos… si una edificación incumple normas técnicas o se implanta en áreas
o sitios de riesgo, tarde o temprano tendremos resultados devastadores como los
que ahora hemos tenido que lamentar en la costa ecuatoriana.
En
el caso de este sismo que ha golpeado Manabí yo me atrevería a adelantar los
principales tipos de errores de las edificaciones afectadas que se edificaron
sin criterios -de diseño y construcción- pensados para preservar la vida de
moradores y usuarios:
a. Entre
los principales errores de diseño arquitectónico podría señalar:
- Diseño de edificios demasiado esbeltos (excesiva altura en comparación con el área construida y la estructura de soporte en planta baja).
- Diseños con excesiva masa en plantas altas -con pisos y balcones volados- lo que desplaza el centro de gravedad del edificio y aumenta el riesgo de un posible efecto “martillo” en caso de sismo.
- Diseños originales o ampliaciones posteriores con grandes cubiertas en terrazas altas que aumentan un posible efecto “martillo” en caso de sismo.
- Uso de elementos “decorativos” de mucho peso e inadecuado anclaje en fachadas y remates de edificaciones que aumentan la posibilidad de desprendimientos o colapso integral del inmueble.
- Criterios inadecuados de diseño con plantas libres y portales en planta baja para liberar espacios para locales comerciales y galerías cubiertas y gran masa construida en plantas superiores, con paredes de subdivisión de los espacios internos de muchos peso para conformar departamentos, habitaciones, baños, cocinas, etc.
b. Entre
los principales errores de diseño estructural y construcción podría señalar:
- Casi con seguridad se puede afirmar que la mayor parte de las edificaciones deben haberse diseñado y construido sin estudio de suelos.
- Por esa circunstancia es evidente que buena parte de las edificaciones deben haber tenido graves errores en cimientos (poca profundidad, uso de alternativas inadecuadas para el tipo de suelo…) y la conformación de las cadenas inferiores debe haberse realizado sin ningún tipo de cálculo ni criterio en cuanto al uso de varillas de refuerzo y estribos.
- En las fotografías que circulan se aprecia una sección insuficiente de las columnas e internamente de seguro, las varillas de refuerzo deben tener también sección insuficiente y una inadecuada distribución de estribos en su conformación, es decir sin una mayor concentración en cabezas y pies de columnas para atenuar el efecto de corte.
- Se aprecia también una excesiva esbeltez de las columnas y la supresión de anillos de consolidación intermedios (sobre todo en columnas de plantas bajas y portales).
- Las luces o distancias entre apoyos se evidencian, muchas veces, excesivas.
- El peralte (alto) y la sección de las vigas también parecen en ocasiones insuficientes. Sin contar que su conformación se haya hecho sin ningún tipo de cálculo ni criterio en cuanto al uso de varillas de refuerzo y distribución de los estribos.
- En todas las edificaciones colapsadas se ve que las estructuras estaban conformadas por columnas, pórticos y losas pero no se pensaron ni construyeron diafrágmas, muros o pantallas estructurales para atenuar los esfuerzos laterales que ocasionan los sismos. Este posiblemente es el principal defecto que originó el colapso de hoteles y edificios de más de tres plantas.
- Es evidente que desde su concepción o luego de haber realizado ampliaciones no se han dejado juntas constructivas entre las estructuras principales y estructuras adosadas menores. En caso de sismo eso puede ocasionar un efecto tijera o cizalla, en el punto de contacto.
- Al ver los resultados del sismo se evidencia algo que es muy común en las edificaciones a nivel de nuestro país: una preocupación de constructores, propietarios y maestros de obra en la conformación y control de la construcción de las losas y ninguna preocupación en el diseño estructural, dimensionado, conformación interna y vaciado del hormigón en columnas. (Si la calidad del hormigón: proporción y calidad de arena, cemento y áridos gruesos es inadecuada, el comportamiento de las columnas ante en un sismo puede ser mucho menor que el esperado). En las zonas próximas al mar, el uso de arena de playa es otro factor adicional de riesgo.
Es evidente en las edificaciones colapsadas que
las losas han caído unas sobre otras, prácticamente intactas, pero las columnas
se han destrozado como si fueren palillos de dientes o cerillas. En otros casos
las plantas superiores se han desplomado casi íntegras sobre la planta baja por
una respuesta inadecuada de la estructura portante inferior (columnas de poca
sección, excesivamente esbeltas y muy separadas y ausencia de paredes estructurales de hormigón para rigidizar la edificación).
En muchas de las edificaciones colapsadas se
puede ver que habían recibido ampliaciones de plantas adicionales sobre
estructuras poco resistentes, no previstas para un peso mayor (una columna de
sección insuficiente y conformación interna inadecuada puede funcionar para
soportar peso y trasmitir cargas al suelo o a los pisos inferiores en
condiciones normales, pero resulta totalmente inadecuada en caso de un sismo
donde se ve sometida a esfuerzos
laterales y de torsión).
Adicionalmente se pueden verificar errores en
las construcciones mixtas con estructura de madera que también han dado origen
al colapso y deterioro de las mismas, poniendo en riesgo la seguridad y la vida
de sus habitantes y usuarios:
- Supresión arbitraria de contravientos o diagonales para facilitar la colocación de paredes de ladrillo o bloque.
- Colocación de ladrillos de canto para ganar espacio al interior de las viviendas y usar un menor número de esos elementos constructivos.
- Sección insuficiente de las columnas
- Excesiva esbeltez de las columnas (sobre todo en plantas bajas y portales)
- Supresión de anillos de consolidación intermedios (sobre todo en columnas de plantas bajas y portales)
A ello se suman errores en las cubiertas como:
falta de tensores entre tijeras; tijeras con luces excesivas; falta de
arriostramientos para vibración; excesivo peso de cubiertas (en relación a
paredes o estructura portante); carga adicional excesiva en cubiertas (cielo
rasos, o soberados); inadecuado anclaje de estructura de cubierta con las
soleras.
Todo
este tipo de problemas se suman a uno que también es responsabilidad de los
gobiernos locales, el que tiene relación con la Implantación de casas y
edificaciones en lugares inadecuados: en terrenos excesivamente inclinados o
pendientes; al borde de ríos, quebradas, playas, esteros, caminos…; y en suelos
poco firmes, muy permeables y deleznables, antiguos cauces o con poco drenaje.
Es
de esperar que el ministerio de desarrollo urbano, los propios gobiernos
locales y todos los organismos que tienen que ver con estos temas, emprendan
las tareas de reconstrucción con exigencias más enérgicas en cuanto al cumplimiento
de normas sísmicas de la construcción.
Un
buen diseño sísmico no evita que una construcción se afecte, pero una construcción
que respeta las normas deja de ser excesivamente vulnerable y puede garantizar
que las personas salgan sin quedar aplastadas como ratas, como puede suceder
cuando los intereses, la irresponsabilidad, el desconocimiento o la falta de
sentido común, de propietarios, constructores y autoridades municipales priman
sobre la seguridad y la vida de las personas.
Muchos arquitectos tampoco están exentos de responsabilidad, les preocupa mucho más las formas (muchas veces sin ningún criterio estético o de contexto) que la seriedad de un adecuado planteamiento estructural para evitar riesgos en caso de sismos.
Muchos arquitectos tampoco están exentos de responsabilidad, les preocupa mucho más las formas (muchas veces sin ningún criterio estético o de contexto) que la seriedad de un adecuado planteamiento estructural para evitar riesgos en caso de sismos.
Como
ha expresado Hugo Yépez en varias entrevistas:
“Los
terremotos no matan gente, lo que mata a la gente son las estructuras que fallan
y se caen por el terremoto. El problema debería empezar por tener conciencia
sobre dónde está el riesgo. Una persona es afectada porque le cayó una
estructura. Esa debería ser la explicación real de lo que pasó. Debemos trabajar
sobre las estructuras. Nadie en el mundo puede parar el proceso interno de la
tierra. No podemos actuar sobre la amenaza, pero sí sobre la vulnerabilidad”.
-------------------------
En este video de la Escuela Politécnica Nacional se explican varios de los problemas y errores técnico-constructivos acotados en este artículo.
-------------------------
En este video de la Escuela Politécnica Nacional se explican varios de los problemas y errores técnico-constructivos acotados en este artículo.














