sábado, 11 de octubre de 2014

Ecuador 70 Propuesta de readecuación de la iglesia existente en el Parque Metropolitano Guangüiltagua


La urbanización de empleados y trabajadores de IETEL

Como ya he relatado desde diciembre de 2006 el Consorcio “CIUDAD-Ecogestión” tomó a su cargo la administración integral del Parque Metropolitano Guangüiltagua – PMG.

La Municipalidad había encargado a la Corporación “Vida para Quito” la administración de los parques de la ciudad entre ellos el “Metropolitano”; las dos entidades resolvieron promover un concurso al que fueron invitadas varias instituciones para presentar propuestas para la administración y manejo integral de ese parque y nosotros nos hicimos cargo de su gestión, tras  ganar aquel concurso.

A fines de la década de los ochenta el municipio declaró de utilidad pública el territorio localizado en la Loma de Guangüiltagua y fue consolidándose como parque, mediante la expropiación de los terrenos donde actualmente se asienta ese espacio público. Entre 2003 y 2010 “Vida para Quito” desarrolló una intensa labor en cuanto a regularizar la propiedad municipal del Parque Metropolitano pues todavía existían numerosos predios en situación irregular en cuanto a su tenencia y al proceso de expropiación.


Cuando nos hicimos cargo del PMG, en su sector occidental, al costado sur de la vía de acceso principal (que une la calle Guangüiltagua con la Planta de Agua Potable de la EPMAAP), se podía observar el trazado de los lotes y las calles de lo que se había planificado como una urbanización perteneciente a la cooperativa de empleados y trabajadores del Instituto Ecuatoriano de Telecomunicaciones – IETEL que también fue expropiada para sumarse al área del actual Parque Metropolitano.



En ese territorio, los cooperados habían iniciado las obras de urbanización… se excavaron las zanjas y se realizó el tendido de la red de alcantarillado y si bien nunca concluyeron las obras de vías y veredas, avanzaron en la apertura y nivelación de las calles y en la construcción de los bordillos de hormigón en toda la zona.

Cuando se enteraron que el Municipio iba a declarar de utilidad pública ese terreno, se apresuraron a sortear los lotes y los entregaron a sus asociados para complicar el proceso de expropiación. Sin embargo, aunque disponían de documentos que daban cuenta de la adjudicación de los lotes a favor de cada asociado, nunca lograron contar con escrituras individuales.

En la lucha que emprendieron buscando evitar la expropiación, los lotes fueron cercados (algunos sólo con postes y alambre de púas y otros con cerramiento de ladrillos o de bloques de hormigón). 



Varias casas llegaron a edificarse algunas como mediaguas y otras con estructura de hormigón armado, paredes de ladrillo o bloque y diversos tipos de cubierta (teja, asbesto-cemento o losa de hormigón). Algunas incluso llegaron a ser habitadas, a pesar de no disponer de acometidas de los servicios básicos.

Como parte de las acciones desarrolladas por los cooperados tratando de no ser desalojados, hicieron una instalación precaria de electricidad mediante un enorme transformador de aceite e iniciaron la construcción de una iglesia.

Todas esas acciones fueron vanas y finalmente se cumplió la declaración de utilidad pública y la urbanización de IETEL pasó a ser parte del Parque Metropolitano.

Cuando nosotros nos hicimos cargo de la gestión de ese parque, tuvimos que quitar las cercas de alambre de púas, derrocar los cerramientos que demarcaban los lotes, rellenar las calles existentes para recuperar el perfil original de la loma y restaurar varias de las casas existentes, reciclándolas para darles diversas funciones requeridas en beneficio de los usuarios del Parque.   

Uno de los problemas que tratamos de enfrentar fue el de esa edificación inconclusa que originalmente estuvo prevista como iglesia de la urbanización de IETEL. El Consorcio “CIUDAD  - Ecogestión” la recibió en obra negra: estructura de hormigón, paredes de bloque, cubierta de asbesto-cemento. Inconclusa, pero en bastante buen estado.

Retos del Consorcio CIUDAD-Ecogestión para recuperar la Iglesia del PMG

En enero de 2008 decidimos contratar a un consultor con experiencia para que realice una propuesta de reciclaje y reutilización de la Iglesia.

Preparamos los Términos de Referencia para poder disponer de una propuesta de recuperación de ese edificio para el funcionamiento de un “centro cultural” y de las “oficinas administrativas” que resultaban indispensables para las actividades recreativas, turísticas y culturales que el Consorcio realizaba en el PMG.

Así pues, el Consorcio decidió realizar un concurso privado por invitación a varios profesionales para buscar a la persona natural o jurídica que pudiera encargarse de esas tareas.

Solicitamos ofertas a tres profesionales en función de los “términos de referencia” que preparamos para tal fin.

Meses después en junio de 2008, el Comité Técnico del Consorcio se reunió para seleccionar la propuesta más idónea sobre la base del análisis de la documentación presentada por los tres oferentes y consideró adecuado contratar al arquitecto Hernán Burbano para que proceda a realizar la planificación del Centro Cultural y las Oficinas Administrativas del PMG mediante el reciclaje y reutilización de la edificación inconclusa conocida como “la Iglesia”.

En el contrato que suscribimos con Hernán se precisaban sus obligaciones respecto a este trabajo: a) elaborar un documento escrito que sistematizara su propuesta para la iglesia; b) elaborar un documento gráfico que sintetizara la propuesta de reciclaje y reutilización de los espacios de esa edificación; y c) elaborar un presupuesto estimativo, lo más detallado posible, de los costos que tendría la propuesta. 

Hernán cumplió en los plazos previstos el contrato suscrito y nos entregó la propuesta con toda esa documentación (memoria técnica, planos a nivel de anteproyecto y presupuesto).




Estudios del Arq. Hernán Burbano para la Iglesia del PMG

En la memoria técnica, Hernán señalaba:

La urbanización de IETEL está localizada en la zona sur-oeste del Parque y se halla conformada por una retícula de grandes manzanas rectangulares de 100 por 47 metros. La iglesia se encuentra ubicada en el centro geográfico de la misma, al interior de una de las manzanas. Para la construcción de la edificación se elaboró un terraplén, por lo que parte del edificio se encuentra bajo el nivel natural del terreno, ello le ha producido importantes afectaciones por humedad, sobre todo en sus paredes. En el entorno no  existe arborización alguna, solamente ha crecido pasto natural.

La colina donde se ubica la ex urbanización de IETEL ha comenzado a ser revalorizada por la Dirección del Parque con arborización y vegetación adecuadas; en ella se prevén múltiples usos tales como zonas de recreación pasiva, con áreas de descanso, de contemplación, caminatas o recorridos peatonales, gimnasia al aire libre, una zona para acampar, otra para albergar población desplazada en casos de desastres, etc. Al momento se están construyendo dos grandes estacionamientos junto a esta zona, uno en el sector norte y otro en el oeste y se requiere construir una serie de elementos para complementar y centralizar todos los servicios de atención al público que estas actividades requieren.

En la construcción llamada “la Iglesia” localizada en un lugar central dentro de la antigua urbanización; es posible realizar una propuesta de reciclaje y reutilización de esa edificación para apoyar e incrementar algunos servicios, tanto para esta zona como para el parque en general.

Las características de la edificación son resultado del abandono de una obra en proceso de construcción realizada por los anteriores propietarios… durante el proceso de expropiación se detuvo la construcción pero el Municipio, como nuevo propietario, la ha mantenido sin permitir que se deteriore mayormente… Actualmente el Consorcio CIUDAD-Ecogestión que tiene a su cargo el manejo integral del Parque Metropolitano Guangüiltagua se halla empeñado en reciclarla y adaptarla a nuevos usos para beneficio de los usuarios del Parque”.


En cuanto a la iglesia, Hernán precisaba en la memoria técnica:

“La superficie construida es de 378,14 m2 y su estado es obra negra sin terminar. Su uso actual es de bodega y vivienda de uno de los cuidadores del parque, que ha habilitado para ese fin la zona prevista originalmente como sacristía.

La parte más importante de la edificación está orientada en el sentido este-oeste, y está conformada por tres elementos: a) nave central de la iglesia; b) baptisterio y campanario y c) sacristía.

La nave central y el baptisterio se conforman mediante una estructura de vigas y columnas de hormigón armando y están limitados por muros perimetrales de bloques de cemento. La cubierta está conformada por una estructura de cerchas metálicas; a dos aguas (en el caso de la nave central) y a una sola agua (en el baptisterio), recubierta de láminas de asbesto cemento que descansan sobre las columnas perimetrales de hormigón.

La fachada norte presenta arcos de medio punto de ladrillo para conformar las ventanas (que actualmente se encuentran cerradas con mampostería de bloques de cemento unidos con masilla de tierra). 

La fachada principal (oeste) dispone de ventanas -también tapialadas- conformadas por dos arcos ojivales de ladrillo y dos de medio punto, uno de los cuales conforma el vano previsto para la puerta principal que actualmente se cierra gracias a una puerta improvisada de malla metálica. 

La sacristía y el campanario están conformados por una estructura de columnas y losas de hormigón. En la sacristía se ha adaptado un pequeño departamento donde habita el cuidador, con un baño y una cocineta. Dispone de puertas y ventanas en mal estado.

Los pisos de toda la edificación no se encuentran terminados, solo llegaron a nivel de contrapiso de cemento y se encuentra en mal estado. Se visualiza bastante humedad debido a las frecuentes inundaciones y por la posible absorción de la humedad del subsuelo por falta de impermeabilización y porque su nivel está ubicado bajo el nivel natural del terreno.

Los muros fabricados en bloque de cemento de 20 cm. y 15 cm. de espesor  no se encuentran enlucidos ni pintados y evidencian humedad en la parte baja.

La estructura de la cubierta se encuentra en buen estado, faltando un adecuado mantenimiento de limpieza, antioxidante y pintura. Las planchas de asbesto cemento se encuentran en buen estado, aunque un 10% de ellas se hallan agujereadas y deberían cambiarse. Las restantes deberían ser pintadas por ambas caras con pintura impermeabilizante. La cubierta no posee recolectores de agua lluvia, lo que deberá preverse en la propuesta.

La sacristía posee una cubierta de hormigón sin impermeabilizar. Sus muros presentan evidencias de humedad pues en este sector no se han dejado suficientes retiros con los taludes del nivel natural del terreno.


Los espacios exteriores de la zona donde se localiza la edificación y en general en toda la antigua urbanización IETEL no existe arborización ni jardinería y solo ha crecido el pasto de manera natural”.



Propuesta de reciclaje y reutilización de la Iglesia realizada por el Arq. Hernán Burbano

Conceptos generales de reciclaje y reutilización

La edificación está localizada en un lugar estratégico y presenta un gran peso visual; por su tamaño podría ser un elemento simbólico del parque, para lo cual se propone las siguientes intervenciones:

Transformar las características de iglesia a un edificio de carácter cultural a un bajo costo; esto se lograría eliminando todos los elementos que componen la arquitectura religiosa y creando un volumen puro.



Este centro debe ser un punto de atracción muy visitado y que posea mucha actividad; para esto se ha previsto atravesarlo en el segundo nivel por dos ejes peatonales y que el edificio se convierta en un gran sitio de encuentro.

Dado que la nave central es un gran espacio rectangular y que posee una gran altura, es posible construir espacios de gran dimensión y en diferentes niveles y que se puedan realizar en su interior variadas actividades.

Una de las alternativas que se propone es el de construir tres niveles sin comprometer la estructura existente, esto se logra edificando internamente una propia estructura; una de las posibilidades planteadas es que en el segundo nivel al que llegan dos vías peatonales sea un sitio de encuentro e información y en la que puede establecerse la zona administrativa del parque. 


En el nivel de planta baja es posible tener tres aulas especializadas que servirían para realizar seminarios y conferencias vinculadas a temas como el cuidado del medio ambiente, aprendizaje y uso de las zonas de recreación, la vegetación, la arborización, la salud, el deporte entre otros.

Y en el tercer nivel existiría el auditorio de uso general para 150 personas con estos mismos fines.


En las zonas laterales, en el baptisterio puede ser adecuada una pequeña capilla ecuménica y sobre la cubierta de hormigón de la sacristía se podría adaptar un escenario para hacer actividades de teatro al aire libre, títeres, danza, música entre otros (la zona de espectadores se realizaría adecuando graderías de césped en los taludes, y para mejor acústica protegiendo la parte posterior con árboles apropiados). 


 Criterios de intervención

Para transformarlo en edifico simbólico se prevén las siguientes acciones:

Eliminar todos los aleros que tiene la edificación

Eliminar la ventanería de arcos de medio punto rellenándolos y proponiendo en su reemplazo un sistema de ventanería más económica dejando pequeñas perforaciones que permiten gran luminosidad con interesantes efectos de luz y sombra en las zonas perimetrales de circulación de toda la edificación.



Este gran volumen debe ser enlucido y pintado.


La zona de cubierta que se encuentra en buenas condiciones se mantiene igual. Como muchas de las planchas de asbesto cemento que cubren el edificio se encuentran dañadas y necesitan reponerse, esta reposición se la realizaría con planchas translucidas ubicadas a lo largo de los dos lados de la nave central, con esto daríamos más confort de temperatura tanto en aulas y zona administrativa como al eje peatonal este-oeste

Para cambiar la fisonomía del campanario se derrocará los muros perimetrales dejando la estructura vista en sus dos niveles, por el que atravesará el eje de circulación este-oeste (en el último nivel, actualmente anida un búho y se tratará de protegerlo). Para el baptisterio se creará una envolvente cúbica dejando la estructura de cercha metálica y las planchas de asbesto incrementando su tamaño.



La edificación nueva contiene tres niveles separados de los muros perimetrales existentes, esto se realizará con estructura de vigas y columnas metálicas con paneles colaborantes de metal en sus entrepisos y una losa de hormigón armando. 

Los acabados de pisos de los tres niveles se realizarán con enlucidos industriales de alto rendimiento. Las paredes, para que sean espacios flexibles, se realizarán con paneles de yeso. Las instalaciones eléctricas estarán montadas y muy bien confeccionadas sin ocultar sus elementos.

Para las instalaciones hidrosanitarias se prevé realizar un gran recolector de aguas lluvias con los bajantes de los mismos en forma vista por fuera del edificio.

Para las puertas exteriores se trabajará en madera tratada para la protección del sol y agua.

Estos mismos criterios se implementarán en la capilla ecuménica y en el pequeño escenario.

Los puentes de conexión para ingresar al edificio serán de madera tratada para exteriores; y toda la conformación de este gran espacio circular adyacente a la edificación, se lo realizará solo con movimiento de tierras.


Propuesta de financiamiento para las obras de reciclaje y reutilización de la Iglesia del PMG presentada por el Consorcio “CIUDAD-Ecogestión” a “Vida para Quito”.

En la propuesta de Hernán, el presupuesto estimado para esta obra no llegaba ni siquiera a $ 120.000.

En el contrato suscrito entre la Corporación “Vida para Quito” y el Consorcio, para el manejo del Parque no se había establecido un presupuesto específico para la readecuación de la Iglesia; existían sin embargo, dos rubros para un “centro de recuerdos y artesanías” ($ 264.000) y un centro administrativo ($ 105.000) de los cuales se podría destinar una parte para tal fin.

Considerábamos que se podía invertir un monto aproximado de $ 94.000 del primero y $ 60.000 del segundo rubro para la rehabilitación de la Iglesia. Con esa inversión se podía habilitar la iglesia, sin derrocarla, para el funcionamiento del “centro cultural” y la “administración” del PMG.

Enviamos numerosas comunicaciones a “Vida para Quito” en diversas oportunidades pidiendo tomar decisiones para el financiamiento de la obra de restauración de la Iglesia. En carta  enviada el 02 de abril de 2009 no sólo insistíamos en que dieran prioridad a esa obra sino que señalábamos detalladamente las ventajas de esa intervención.

“El PMG podrá disponer en un sitio céntrico para el funcionamiento de sus oficinas administrativas, funcionales y de fácil acceso desde los parqueaderos para sus empleados, proveedores, visitantes, trabajadores, etc.

El PMG podrá disponer en un sitio adecuado, confortable y protegido para actividades recreativas y culturales: teatro, títeres, charlas, conferencias, talleres, reuniones, etc., que ese momento se realizan sin ningún confort en el galpón abierto de la zona administrativa.

La ubicación de este Centro Cultural y de la Administración en la antigua iglesia, logrará una desplazamiento del “Centro” del Parque, que pasaría -en el “imaginario” de la gente- de la “doble vía” que se usa como parqueadero y del “patio de los jugos” a este edificio “símbolo” del Parque.

El momento en que la antigua iglesia  se identifique como el “centro del Parque”, se reducirá la presión por “llegar en vehículo” al parqueadero y a “los jugos” y la gente aceptará dejar los vehículo en el nuevo parqueadero para iniciar desde allí, sus caminatas y recorridos o su “contacto” con la administración  y con la oferta de actividades culturales y recreativas.

La remodelación de la iglesia acabaría con la presencia “impactante” de una edificación enorme, incompatible con el entorno natural del parque, que este momento tiene un impacto visual “espantoso” para los usuarios y visitantes, no solo por su volumen sino también por su aspecto inacabado, su color gris y sus alrededores y espacios interiores que tiene un pésimo aspecto.

Esta propuesta permitiría “reciclar” una edificación existente, sin derrocarla. Eso es interesante para promover la reutilización como concepto opuesto a “botar lo viejo” y “construir todo de nuevo”; amén del ahorro de recursos que se gastarían innecesariamente en demolición y desalojo de escombros.

En la propuesta de manejo del parque se preveía la edificación de un centro administrativo y otros servicios que no deberán edificarse al hacerse esta intervención. Se lograría por tanto, una serie de ventajas para la administración y la atención a los usuarios con una inversión bastante menor de la requerida para “obra nueva” este es un concepto de manejo responsable de lo público: “hacer más, con menos”.

Por todas estas razones, parece indispensable contar con el visto bueno de “Vida para Quito” para emprender esta obra realmente necesaria para el Parque”.

En julio del 2008 logré que varios funcionario de “Vida para Quito” nos acompañaran en un recorrido por el Parque para que pudieran verificar in-situ la necesidad de una serie de obras, entre otras la remodelación de la Iglesia para que dejara de afear el entorno y pudiera utilizarse para el Centro Cultural y las Oficinas Administrativas del PMG.  


Desgraciadamente el reciclaje y puesta en valor de la iglesia no pudo hacerse realidad.

Mi amigo Hernán Burbano no fue contratado para elaborar los planos definitivos y nunca pudimos construir esta obra.

Ximena Araujo y César Burneo de “Vida para Quito” nos dieron permanentemente largas al asunto y nos negaron sistemáticamente los recursos para esos trabajos por temores sin fundamento e ideas y prejuicios preestablecidos. Su negligencia impidió que pudiéramos edificar esa obra

A pesar de disponer del presupuesto respectivo en nuestro contrato para obras a ser desarrolladas en el Parque, esos funcionarios de “Vida para Quito” (entidad que nos había contratado y que debía apoyar y tomar decisiones sobre la construcción), fueron dando largas al asunto.

Por temores a un posible rechazo ciudadano a esta iniciativa, trabaron la contratación de los planos definitivos y de una empresa que pudiera encargarse de la construcción y, a pesar de haber financiamiento, a la larga, impidieron que pudiéramos edificar esta singular propuesta.

Por su indecisión y falta de apoyo no se hizo esa obra arquitectónica que pudo tener gran trascendencia para el parque y para Quito.

Nuestra propuesta se “pasmó” en mitad del proceso.

Miserias humanas con las que tuvimos que bregar durante nuestro trabajo al frente del Parque Guangüiltagua.

Así es la vida…

domingo, 14 de septiembre de 2014

Ecuador 66: Cerrada por remodelación: Crisis en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica - 2001


Antecedentes

Como ya he relatado en 1994 Fernando Calle, Diego Carrión y Jorge García presentaron al Rector de la PUCE, padre Julio Terán S.J., una propuesta para crear la Facultad de Arquitectura y Diseño en la U. Católica. 

El rector autorizó abrir un “programa especial” de arquitectura y diseño, cuya inauguración tuvo lugar el 9 de junio y el inicio de actividades el 26 de septiembre de 1994, con Diego como Decano, Fernando como Sub-Decano y Jorge como director del Área de Arquitectura. 

En 1995 asumió el Rectorado el padre Hernán Andrade S.J, quien respaldó la decisión de Rector Terán, de apoyar el sistema, objetivos y contenidos de la FAD; convencido de que “sería el germen de cambios significativos en la PUCE”. En ese año Luis Bossano asumió la dirección del Área de Diseño y la FAD incorporó el Área de Artes a sus actividades. La denominación de “Facultad” fue conferida a partir del tercer trimestre.

En el año 2000 la FADA graduó con éxito la primera promoción de arquitectos y diseñadores. En ese año Diego Carrión renunció a sus labores como Decano fundador de la FADA. Fernando Calle fue nombrado Decano y yo asumí el Sub-Decanato. También en ese año el padre José Ribadeneira S.J., se posesionó como nuevo rector de la Universidad, por designación del provincial de la Compañía de Jesús, padre Alan Mendoza S.J.

Visiones contrapuestas

El nuevo rector había manifestado su oposición a la forma como sus predecesores habían autorizado la creación de la FADA y desde el principio de sus labores se dedicó a “enmendar” lo que para él se salía de los cánones de funcionamiento académico y administrativo en la PUCE. 

En las facultades tradicionales de la PUCE quien llevaba el peso de las actividades administrativas y académicas era el secretario-abogado, personaje de confianza del Rector. En la FADA ese rol lo tenía el Decano. Para el Rector Ribadeneira eso era intolerable; a él le gustaba decidir y controlar y era muy poco dado a delegar y a confiar. Un modelo basado en nuevas formas de entender lo académico y lo administrativo no encajaban en sus ideas ni en sus prácticas. Al poco tiempo de posesionado todo comenzó a parecerle mal.  

Para el padre Ribadeneira era impensable que una facultad operara sin una planta docente fija de profesores principales, agregados y auxiliares, que en lo financiero y organizativo no dependiera del control centralizado de la PUCE y por supuesto, estaba en total desacuerdo con que fuese auto sostenible en lo económico y que pudiera tomar sus propias decisiones en la estructuración de su presupuesto y en sus gastos.   
El 2001 las contradicciones llevaron a un período de crisis muy grave que voy a tratar de reseñar en este relato.

Inicio de la crisis

A fines de marzo del 2001 el Consejo de Facultad de la FADA se reunió para analizar ciertas decisiones del Rector. Preocupaba la poca comprensión de las autoridades respecto al currículo académico de la FADA y a las interrelaciones entre lo académico y lo administrativo. Paulatinos recortes de su presupuesto impedía la contratación o renovación de contratos de docentes y coordinadores y limitaban las actividades de investigación y extensión universitaria; por el progresivo deterioro de los salarios varios profesores habían renunciado y otros planteaban la imposibilidad de seguir laborando. Todo ello estaba afectando el funcionamiento de la Facultad y hacía difícil sostener la óptima calidad educativa que se había buscado desde el inicio.

En el seno del Consejo Universitario Fernando planteó esas inquietudes manifestado su anhelo de que se las pudiera resolver “gracias a la comprensión y al diálogo”… el Rector se molestó sobremanera por los que calificó de un “grave desacato” a sus decisiones como “primera autoridad de la universidad”. 

La FADA había previsto iniciar el nuevo semestre académico el lunes 26 de marzo pero las autoridades de la PUCE no resolvieron con agilidad la contratación del personal docente requerido para ese nuevo período académico. El 23 de marzo el Rector comunicó que no se podrían iniciar las clases mientras no estuvieran firmados los contratos de los profesores. Fernando se reunió con el Rector y el Director de Recursos Humanos y solicitó que esa dependencia trabaje el fin de semana para tener listos los contratos; sin embargo el lunes cuando los profesores quisieron firmarlos se toparon con la sorpresa de que no estaban listos. 

De otra parte, se enteraron que el Rector había decidido eliminar el pago de horas de “preparación de actividades académicas (reuniones, evaluaciones, coordinación etc.)” y se les notificó que se les pagaría sólo por las horas dictadas de clases.

La Comisión Académica había iniciado el proceso de categorización de profesores en la universidad; en el caso de la FADA de 55 profesores previstos en la programación, 49 habían sido aceptados y categorizados, 5 estaban pendientes y uno había sido rechazado. Tampoco se aprobó el ascenso de categoría de siete profesores. Este tipo de inconvenientes afectaba sobre todo a las materias optativas. El problema radicaba en que los créditos para seguir esas materia ya habían sido pagados por los alumnos y ellas ya constaban en la programación semestral. 

La crisis sube de tono

El 30 de marzo, la FADA envió al Rector una carta con aclaraciones y justificativos de la necesidad de contar con los profesores que no habían sido contratados, para que se revea la situación.  Además se solicitó -con la debida justificación- el pago de actividades académicas de los profesores puestas en entredicho por las autoridades de la PUCE.

En esa carta se solicitaba que se mantenga el pago de los honorarios de acuerdo a la programación presentada y se solicitaba una explicación del por qué a los profesores de la FADA se les reconocía tan solo el 13.5% de incremento salarial cuando al resto de profesores de la universidad se les había incrementado el 27% de sus remuneraciones.

Al no tener una respuesta a esos pedidos. El Consejo de Facultad se reunió el jueves 5 de abril y decidió enviar un carta al “Consejo Superior de la Universidad” respecto al malestar creado en la FADA y solicitando que se nombrara una Comisión de Alto Nivel para que evalúe a la Facultad durante ese semestre y en función de ello, se hagan o no cambios para el siguiente.

El consejo decidió también convocar a una reunión de profesores para dar una explicación y los representantes estudiantiles ante el Consejo, se comprometieron a su vez, a informar a todos los estudiantes de la Facultad sobre estos problemas.

Comunicado de la FADA

Pasados varios días sin recibir una respuesta del Rector, la FADA dirigió una carta pública a la Comunidad Universitaria. En ella se señalaban algunos antecedentes y se describían los detalles que había conducido a lo que podía calificarse como una situación de crisis.

Se puntualizaba que la PUCE había aceptado el funcionamiento de la FADA gracias a dos principios: a) que fuese autofinanciada y b) que se estructurase como un modelo académico innovador; que tuvieron apoyo y reconocimiento de los rectores anteriores durante 7 años.

Sin embargo, desde que el padre Ribadeneira asumió el rectorado, la PUCE había procedido de manera contradictoria en relación a esos principios: a) Autofinanciamiento: el dinero ya no entraba a la FADA, pasaba a engrosar la caja común de la Universidad; b) Modelo académico: el programa de la FADA recibió recortes e intervenciones “desde afuera” sin propiciar ninguna forma de concertación ni de diálogo. 

Se puntualizaba que la FADA no se consideraba “especial”, rara”, ni “privilegiada” al interior de la PUCE, pero aspiraban a poder seguir siendo innovadora y conservar la integralidad, de las tres carreras y de su pensum. Señalaba que su estructura académica no era un modelo cerrado, siempre se había propiciado y buscado que crezca, se enriquezca, varíe, se modifique..., buscando hacer las cosas de forma “cada vez mejor” y se invitaba a las autoridades de la PUCE a participar en ese proceso de enriquecimiento desde una perspectiva de diálogo y trabajo conjunto y no desde la imposición autoritaria.

Finalmente la FADA señalaba en esa carta que no se consideraba un “ejemplo a ser imitado a ultranza”; pero que antes de proceder a una homogenización “hacia abajo” para que sea igual a todas las Facultades de la Universidad, era deseable que se haga una evaluación integral de la FADA para ver si convenía una homogenización “hacia arriba” en el que las otras Facultades rescaten ciertos referentes positivos de la experiencia de Arquitectura. 

Asamblea de estudiantes

El lunes 9 de abril la Asociación de estudiantes convocó a una asamblea para conocer y debatir la situación de la FADA en ese momento. Cuando la asamblea se estaba desarrollando, el Rector irrumpió en el lugar de la reunión, sin aviso ni invitación previa. Desde ese momento la reunión no pudo desarrollarse normalmente.

El Rector se sentó en la mesa directiva, tomó la palabra y aclaró que estaba allí “dispuesto a contestar todas las preguntas de los estudiantes ante rumores del cierre de la Facultad”; enfatizó que todo eso era infundado pero, dijo: - “se están haciendo correctivos para enderezar esta facultad que nació como un ‘programucho’ de estudios que había demostrado tener muchos problemas en todos esos años”.

Señaló que la FADA había nacido mal y que si él hubiese estado al frente de la PUCE hace siete años: -“no hubiera autorizado esas carreras…”  Señaló además,  que para su criterio: -“en la facultad había corrupción, pues numerosos profesores contratados a tiempo completo, no cumplían con las horas de clases estipuladas en sus contratos”. 

La intervención generó profundo malestar en los estudiantes, el Rector fue abucheado luego de realizar sus polémicas afirmaciones. Los representantes de los estudiantes se dirigieron al decanato e invitaron al Decano, al Sub-Decano y a otros directivos a concurrir al auditorio donde se desarrollaba la Asamblea, para escuchar también sus puntos de vista. 

El Rector mencionó que le tenía mucho aprecio al Decano a quien conocía desde “guambra”, pero que eso no le daba patente de corso para hacer y deshacer en la Facultad. Fernando aclaró cómo fue el nacimiento de la Facultad y las instancias que lo aprobaron, mencionando que la Universidad aceptó esa propuesta académica y la hizo suya. Luego aprovechó para mencionar que conocía al Rector desde hacía muchos años, que incluso se tuteaban… pero le mencionó que en público, él le decía “señor Rector” y no “suco” como le trataba en privado.

El Rector a quién se notaba indignado… habló que no era fácil aceptar las presiones de la Facultad por el déficit económico que tenía la Universidad. - “No me pidan plata”, dijo “más bien denme plata” recalcó, alzando la voz…  Se refirió a un supuesto déficit de la FADA, que ascendería a USD 470.000. Sin embargo, cuando el Decano replicó que eso no era así, y los estudiantes exigieron al Rector que demostrara su aseveración…él simplemente se exaltó… exigió respeto, -“soy el rector”, dijo... añadiendo: -“no voy a permitir que duden de mi palabra”…  

Luego de un momento sumamente tenso en el que parecía que las cosas podían salirse de control… las autoridades de la FADA lograron que se restablezca la calma… La reunión continuó y el Decano pudo referirse al problema de profesores que no habían sido contratados, de otros que habían sido reclasificados muy bajo, del malestar de los estudiantes ante la separación de buenos profesores, de la no contratación de profesores de materias optativas etc. 

El Rector sin embargo no dio ningún tipo de salida y acusó al Decano de ser causante de todo. El ambiente fue muy tenso, las autoridades tuvieron que calmar en varias ocasiones a los estudiantes pues las respuestas del Rector no lograron satisfacer sus inquietudes. 

Reunión general de profesores y estudiantes de la FADA

El martes 10 de abril el Decano convocó a una reunión general de profesores y estudiantes y leyó la carta que el Consejo de Facultad iba a enviar al Consejo superior de la PUCE. Los asistentes insistieron en que se invite a un diálogo a las autoridades de la Universidad, se nombró un Comisión y se solicitó las firmas de apoyo al documento.

Esa misma tarde el Decano, el Sub-Decano, los Directores de Área, docentes y delegados de los alumnos de la FADA se reunieron con el Rector, el Vicerrector y el Presidente de la Comisión Académica de la PUCE. Se entregó al Rector la carta con la firma de respaldo de profesores y estudiantes pero, como iba dirigida al Consejo Superior, el Rector se excusó de contestar ninguno de los puntos.

Se hicieron algunas preguntas por parte de estudiantes y profesores; se recalcó que no era el dinero lo que preocupaba a los docentes sino que no se bajara la calidad de la enseñanza y se pidió generar mecanismos de diálogo para superar la crisis. En principio las autoridades manifestaron su acuerdo con esos planteamientos. 

El Decano planteó la posibilidad de formar una comisión de la Dirección General Académica que decida la contratación de profesores y coordinadores pues las clases se habían iniciado y los estudiantes no podían seguir sin docentes. El Rector replicó que ya vería qué hacer.

Reuniones en la Dirección General Académica (DGA)

El lunes 16 y el martes 17 se iniciaron las negociaciones con la DGA. Asistieron el Decano Fernando Calle, el Sub-Decano Mario Vásconez, por parte de la FADA y por la DGA: el Dr. Manuel Corrales S.J., Vicerrector, el Ing. Pablo Iturralde, Director General Académico (e), la Mtra. Germania Espinosa, el Dr. Alberto Padilla y el Ing. Galo Cevallos, miembros de la Comisión.

Los miembros de la DGA escucharon los planteamientos de la FADA y prometieron tomar decisiones lo antes posible. El Decano solicitó que la respuesta fuese enviada con premura  por las condiciones de incertidumbre que se vivía en la FADA.
El miércoles 18 se esperó infructuosamente una respuesta. El jueves 19 los estudiantes organizaron una manifestación pacífica para hacer conocer el problema de la FADA a los representantes de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL) que celebraban una reunión en la PUCE.

Más reuniones, comisiones y renuncias

El viernes 20 el decano convocó a una reunión a los profesores para informarles sobre lo sucedido y debatir sobre las acciones a tomar. Se conformó una comisión de profesores para entregar información referente al problema a los medios de comunicación y a otros actores.

La Comisión se reunió con los miembros de la AUSJAL, con los decanos de las otras facultades y con el Vicecanciller de la PUCE, padre Alan Mendoza S.J., quien nombró una comisión de alto nivel conformada por el Economista Eduardo Valencia y el Ingeniero José Chacón, miembros del Consejo Superior, para que se ocupasen del problema.

Frustrados por los acontecimientos esa noche renunciaron el Diseñador Enrique Vásconez profesor de Artes y de Diseño y 3 profesores más.

El lunes 23 de abril las autoridades de la FADA se reunieron con la Comisión nombrada por el Vicecanciller. Expresaron que no tenían poder de decisión; tan solo ofrecieron conversar con la otra parte y dar su informa lo antes posible.

El martes 24 de Abril se organizó una reunión de Profesores de la FADA; el Decano les comunicó la situación, luego de varios pronunciamientos se mantuvo la propuesta de que la comisión prosiga con el trabajo. Simultáneamente el rector comunicó que había aceptado la renuncia de los cuatro profesores de Artes.

El Decano convocó a una reunión extraordinaria del Consejo de Facultad.  Se decidió enviar una nueva comunicación al Rector pidiéndole: a) que autorice continuar con la programación del semestre tal como fue presentada por la FADA, b) que autorice al Decano contratar los profesores requeridos a la brevedad posible y c) que dé marcha atrás en la aceptación de las renuncias de los profesores de Artes. 

La situación de complica aún más.

El miércoles 25 de abril los padres de familia de la FADA se auto-convocaron a una reunión en el auditorio. Manifestaron estar muy preocupados y molestos… apoyaron la gestión de las autoridades de la FADA y enviaron una carta al Rector solicitando que los estudiantes puedan seguir normalmente con sus clases. Incluso llegaron a plantean la posibilidad de promover acciones judiciales contra la PUCE.

El jueves 26 de abril el Rector brindó declaraciones en varios medios y manifestó categóricamente: -“que no había ningún problema en la FADA, todo era culpa del Decano….”

Se produjo una nueva reunión de la comisión de profesores con los miembros del Consejo de Facultad; allí se decidió presentar a los medios de comunicación la versión de la FADA y llamar a una reunión más amplia de profesores para el día siguiente. En esa asamblea de profesores se delegó a los arquitectos Hernán Orbea y Alexis Mosquera para que se reúnan con las autoridades de la Universidad en un intento adicional por resolver el problema.


El 2 mayo los estudiantes de la FADA organizaron una marcha en los predios de la PUCE, cubrieron con papel periódico el edificio de la Facultad con la leyenda “cerrada por remodelación” publicaron la revista "Bitácora" y brindaron entrevistas en varias radios, medios de prensa escrita y televisión. 

Las autoridades ordenaron limpiar esa "instalación". De paso destruyeron una exhibición de afiches que los estudiantes de Diseño y Artes, montaron para difundir el problema y los planteamientos de la FADA. 


Los estudiantes volvieron a cubrir de papel al edificio. Parecía que la confrontación no tendría salida. Sin embargo...


La crisis se fue superando de a poco

El Vicerrector y los Directores Generales enviaron una comunicación aceptando la estructura modular y la programación académica y autorizando a la FADA a proponer profesores para las materias pendientes y un incremento progresivo de sueldos hasta nivelarse con los otros docentes de la PUCE. (Funcionaron los buenos oficios de la Comisión de Alto Nivel conformada por el padre Mendoza. Supongo que todos estos personajes aconsejarían no seguir metiendo leña al fuego y evitar más confrontaciones). Luego de una reunión con la Dirección General Académica, ésta resolvió autorizar la contratación de seis profesores y dos coordinadores para el Área de Diseño.

El viernes 4 de mayo se trabajó en la reprogramación de las actividades, se limpió el edificio  y se realizan otras actividades simbólicas para reiniciar las actividades con nuevo espíritu. 

El lunes 7 de mayo se reanudaron las actividades. La Facultad cedió mucho y el Rector casi nada… en lo poco que pude tratarle en ese período vi que se trataba de una persona nada flexible y poco dada a los cambios y a la innovación… A mí me llegó a decir que jamás permitiría que un comunista, una extranjera, un judío o un turco llegasen a ocupar un decanato en la PUCE (se refería a cuatro profesores principales, posibles candidatos para reemplazar a Fernando).

Como consecuencia de la crisis, Jorge y Lucho renunciaron a sus funciones como directores de las carreras de Artes y Diseño. 

Yo presenté mi renuncia pero Fernando me pidió acompañarle hasta que terminaran sus responsabilidades como Decano, así que permanecí algún tiempo más como docente y como Sub-Decano. 

Años después

A principio de 2003 Fernando fue notificado que el Rector había decidido dar por concluido su período al frente del Decanato y designó a los arquitectos Hernán Orbea y Alexis Mosquera, como nuevo Decano y Sub-Decano, confirmándose un secreto mal guardado que corrió de boca en boca desde cuando los dos se reunieron con el Rector como delegados de los profesores un año y medio antes…, (el arquitecto Orbea era yerno del Ing. Galo Cevallos, a la época: Director General Académico de la Universidad, hombre de absoluta confianza del Rector).

En una escueta carta dirigida al padre José Rivadeneira le comuniqué mi decisión de alejarme de la PUCE.

Ahora, cuando la FADA cumple 20 años de funcionamiento, he tenido que bucear en la memoria y en viejos documentos para hilvanar estas líneas, pero me parecía importante que este período de crisis quedara registrado en este relato y sus pormenores no se traspapelaran por decisión u omisión de nadie.


 Post scríptum

El miércoles 24 de septiembre, a las 15h00, recibí una llamada del arquitecto Alexis Mosquera, decano de la FADA, quién me comentó que había leído este relato y que tenía algunas comentarios que hacerme: a) Me dijo que en 2001 nunca acompañó al arquitecto Hernán Orbea a una reunión con el Rector; b) que en cambio, sí se reunió con el Rector integrando una comisión junto a los arquitectos José María Sáez y Roberto de la Torre, y c) que en 2003 se enteró que había sido nombrado Sub-Decano de la FADA cuando el arquitecto Hernán Orbea (designado Decano por el Rector) le informó de ese particular en una reunión a la que le convocó junto al arquitecto Francisco Urzúa.

Me parece que estas aclaraciones debían adjuntarse a este relato pues mi intención ha sido tratar de registrar los hechos de ese período tan conflictivo y de ninguna manera, cometer imprecisiones o  faltar a la verdad.